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Hoja en blanco

Por @juanjo_ramos

Se pone uno delante del ordenador y se pregunta: ¿de qué escribo esta semana? Y entonces se te pasan por la cabeza distintas posibilidades.
Es fecha de mercado. Hablar de las necesidades del Tenerife es una opción, pero ocurre que el tema está tan quemado como el tope salarial blanquiazul. Queda poco que decir y poco que gastar. Así que podemos hablar sobre la conveniencia de tener un lateral izquierdo, un central o un extremo derecho, pero la realidad es que vendrá solo uno. O igual ninguno. Serrano y Etxeberria han hecho su apuesta. Han preferido gastar en ataque, donde se marcan las diferencias, y que sea el bloque el que arregle la respuesta defensiva.
Otra opción es hablar de los topes salariales de los equipos. Ahora que las aficiones tanto se quejan. Pero es que resulta que estoy de acuerdo con LaLiga y solo le veo beneficios a la medida. Vale que se puede mejorar. Por ejemplo, no premiando tanto a los recién descendidos. Sus desorbitados presupuestos condicionan la competición y generan una corriente inflacionista en el mercado. Pero poner límites al gasto es sensato. Si el Córdoba no puede inscribir es porque se pasó en enero y si el Elche arrastra problemas de ese tipo es porque hizo trampas en Primera (fue castigado con el descenso). Por citar dos ejemplos.
Entonces se me pasa por la cabeza hablar del acuerdo con el Cabildo. ¿Cómo hacerlo sin caer en la demagogia de hablar de la sanidad y la educación? ¿Sin preguntarse por qué hay valientes periodistas que se preguntan por lo que invierte la Corporación Insular en el CD Tenerife pero no dicen ni mú cuando el beneficiado es otro club? Y no hace falta buscar muy lejos para ver aportaciones más exageradas en función del número de seguidores y del impacto. Prefiero renunciar. Sobre todo porque, sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con Carlos Alonso. La repercusión del fútbol es tal que los éxitos traen cosas buenas para la Isla. Y claro, invertir en infraestructuras tampoco parece mala cosa.
Es cuando me planteo fugazmente hablar del acuerdo de Televisión Canaria para dar los partidos de Tenerife y Las Palmas, así como del tremendamente mejorable producto televisivo resultante (ver Las Palmas—Reus) cuando prefiero dejar de escribir. Mejor lo intento la próxima semana. No sea que me meta en un lío.