Redacción Deporpress| El Lenovo Tenerife hizo historia a lo grande y accede, por vez primera, a una serie de semifinales de la Liga ACB. Los aurinegros hicieron una segunda mitad sobresaliente en el Coliseum del San Pablo Burgos, que tuvo un millar de espectadores en las gradas, y resolvió la cita cuando peor la tenía.
El equipo que dirige Txus Vidorreta encarriló un complicadísimo partido, gracias a un salvaje parcial de 1-31 a su favor, para terminar ganando con un cómodo 68-92.
Los aurinegros destrozaron a su rival desde el perímetro con 10 triples convertidos de 11 intentados tras el descanso. Los locales, impotentes, se tiraron diez minutos sin anotar en tiros de campo y solo movieron el marcador a través de un tiro libre convertido por el cubano Rivero.
Pese al brillante final, los primeros dos cuartos fueron muy ásperos para los tinerfeños. Los visitantes se fueron al intercambio de golpes con el equipo que dirige Joan Peñarroya y se llevaron una buena lluvia de triples, especialmente a través de la muñeca de un inspirado McFadden, que convirtió tres consecutivos en el primer cuarto. Los aurinegros sobrevivieron gracias a la habitual dupla Huertas-Shermadini, que firmaron los 12 primeros puntos visitantes en la cita (11-12).
Los tinerfeños iniciaron el segundo parcial con tres puntos de desventaja (26-23) y comprobaron cómo el Burgos no iba a poner las cosas fáciles con otros dos triples seguidos de Salvó y Benite (32-25). Además, el rebote defensivo, hasta seis capturaron los locales, generó muchas segundas oportunidades.
Doornekamp, que falló los cuatro triples que intentó antes del descanso, no estaba siendo una ayuda, pero Huertas y Jenkins acercaron al Canarias con su acierto desde el perímetro (37-35). El Burgos pisó otra vez el acelerador y generó el enfado de Vidorreta con un tiempo muerto en el que el técnico vasco mostró su indignación por haber concedido dos canastas fáciles de los locales por desajustes defensivos (41-35).
Las cosas pintaban mal, pero el Lenovo Tenerife que salió del vestuario tras el descanso era otro. Doornekamp metía ahora todo lo que tiraba y Huertas lo secundaba a la perfección (52-63), mientras al Hereda San Pablo Burgos no le salía absolutamente nada.
El tercer cuarto aurinegro fue tan inmaculado que el primer fallo en el tiro llegó a falta de 1:30 para la conclusión del mismo. El Burgos, que acusó la baja de Horton, hizo un segundo tiempo horrible y nunca halló la manera de hincarle otra vez el diente al partido. De hecho, los de Peñarroya se pasaron diez largos minutos sin anotar salvo a través de un tiro libre (53-79).
Con el viento a favor y un juego casi coral, el equipo que dirige Vidorreta jugó el último cuarto a placer. Gustándose. Con un nivel de acierto notable y con la maquinaria bien engrasada para disputar unas semifinales que, por primera vez en la historia, ya esperan a los tinerfeños.