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Heynckes, tres cuartos de siglo para una leyenda blanquiazul

Redacción Deporpress | El cuarto en el escalón de la longeva historia blanquiazul. El técnico extranjero que más veces ha dirigido a la entidad tinerfeña: 104. Jupp Heynckes es parte de la leyenda del fútbol cuyo valor en los banquillos tuvo el honor de disfrutar el CD Tenerife en una de sus épocas doradas durante la década de los 90. Hoy, 9 de mayo, cumple 75 años.

Natural de Mönchenglabach –denominada München Gladbach por aquel entonces, hasta su nombre actual en 1960-, esta ciudad ubicada en el estado federal de Renania del Norte Westfalia, cercana a la frontera con los Países Bajos y con una población actual de poco más de 260.000 habitantes, acudió al nacimiento en mayo de 1945 de un bebé destinado a hacer historia en el deporte mundial: Josef Heynckes. Venía en un momento altamente convulso, justo meses después de que la Segunda Guerra Mundial pusiese su punto y final, pero con su ciudad natal sufriendo las consecuencias del desastre, con más de la mitad del territorio destruido por la guerra.

Antes de entrenador, futbolista

Sus primeros pasos de la juventud vendrían en el club de su ciudad. En el Borussia Mönchenglabach, vivió sus primeros pasos, así como una segunda parte donde acumuló la mayor parte de los éxitos: cuatro ligas, la Copa alemana y una UEFA. Pichichi en 1974 de la competición doméstica, junto a una leyenda como Gerd Müller -30 goles cada uno-, llegó a rozar el cielo europeo en 1977, con una final de Copa de Europa, donde cedieron frente al Liverpool. Colección de campañas casado con el gol que le valieron la condición de uno de los goleadores más prolíficos de todos los tiempos en la Bundesliga y en la Copa de la UEFA. Con la Die Mannschaf obtuvo la Eurocopa en 1972 y el Mundial de 1974.

Su paso a los banquillos

Una vez cuelga las botas, su paso a la dirección técnica desde los banquillos fue un camino plagado de éxitos, cuyo momento más álgido en cuanto a reconocimiento personal se refiere vendría en 2013, proclamado mejor entrenador del mundo por la FIFA.

En sus primeros pasos, Alemania fue de nuevo su punto de partida. Arrancó en su casa, el Borussia Mönchengladbach, antes de dar el paso al Bayern de Múnich y el Eintracht de Frankuft. Entremedio, vivió dos campañas en el fútbol español bajo las filas de un histórico como el Athletic Club; allí, revolucionó el elenco rojiblanco con la aparición de promeses como Julen Guerrero o Juan José Valencia, además de Aitor Karanka. Lo clasificó para UEFA después de años convulsos, dimitiendo en mitad de un proceso electoral.

Aterrizaje en la Isla

Arrancó la leyenda. Dos temporadas mágicas en clave blanquiazul que volvieron a despertar la ilusión del tinerfeñismo. La dupla Valdano-Cappa había dejado un enorme vacío en la Isla después de hacer historia entre 1991 y 1994, con un estilo idealista del juego donde el aficionado birria vivió un sueño.

Duro reto que firmó con una nota sobresaliente: quinto puesto en Liga y clasificación para la Copa de la UEFA, dejando a un gigante como el Real Madrid fuera de competiciones europeas. Historia frente a un equipo de nombres imborrables como Ojeda, Llorente, César Gómez, Alexis, Chano, Felipe, Pizzi, Jokanovic, Juanele, Pinilla, Hapal, Aguilera, Latorre o Mata entre tantos otros, puro talento dentro de unas directrices claras marcadas por Osram -apelativo puesto a Heynckes por su enrojecimiento visible cuando estaba irritado o estresado-, basadas en el gen más germánico: un juego bastante físico, no exento de caudal ofensivo.

En 1996, el representativo se quedaba a un paso de igualar su récord en la Copa del Rey, cayendo en cuartos ante el Atlético de Madrid: 0-0 en el Heliodoro, 3-0 en el Calderón. La gran guinda vendría al año siguiente, donde el Tenerife rozó la gloria europea, a un solo paso de una final histórica. Durante el camino, doblegó al Maccabi Tel Aviv; a la Lazio en un partido de infarto que forma parte de los mejores en el Heliodoro, remontando el 1-0 de Roma con un 5-3 en casa; el asalto neerlandés en octavos después de un 0-0 en el templo blanquiazul (2-4 al Feyenoord); la inolvidable falta de Antonio Mata en Dinamarca frente al Brondby (0-2 para remontar el 0-1 en el HRL); quedando así a un paso de la final europea, donde la mínima ventaja otorgada por Felipe en la ida (1-0) se destruyó en Gelsenkirchen, donde una diana de Wilmots en la prórroga para el Schalke 04 hacía añicos los corazones blanquiazules.

Números que sin embargo se ganaron el respeto de los grandes, dando su paso hacia territorios más exigentes: al año siguiente, levantaría la séptima con el Real Madrid. Ya en su fase final, viviría un retiro dorado con dos finales de Champions, cayendo la segunda a la vencida frente al Borussia Dortmund, bajo un estilo donde perfeccionó una máquina bávara prácticamente imbatible.