Por @RondosCutillas
La victoria del pasado sábado ha servido para que el Tenerife iguale su mejor racha de la temporada. Cuatro jornadas sin perder y 8 puntos de 12 posibles ante Mirandés, Valladolid, Las Palmas y Leganés. El ‘acontecimiento’, por inusual este curso, se repitió también entre las jornadas 16 y 19 frente a Racing, Alcorcón, Sabadell y Sporting.
El valor de los puntos es idéntico, pero las sensaciones son absolutamente distintas. No sé si es porque Agné ha pacificado un entorno que se encontraba demasiado agitado y predispuesto contra el anterior inquilino del banquillo del Helidoro o, simplemente, porque, como escribió mi admirada @beatrizpalmero la semana pasada, “los resultados han venido a consolidar la mudanza de emociones y pensamientos hacia lo positivo, reforzando una confianza muy maltrecha”.
Cualquier teoría me vale si se trata de justificar el momento actual. Esta tendencia positiva debe continuar creciendo en el futuro si el Tenerife toma como base la primera hora de fútbol que realizó ante el Leganés. Sobre todo, si es capaz de ponerse el reto de ampliar ese tramo de buen rendimiento en el Colombino frente a un Recreativo que saldrá este sábado contra los blanquiazules con la idea de que un triunfo los puede sacar del descenso.
Y precisamente de ese pozo es de donde ha salido el Tenerife gracias a la racha actual. Es innegable el acierto del cambio de entrenador, por lo que desde aquí reconozco la cuota de mérito que tiene Raúl Agné. Pero tampoco es menos cierto que Vitolo ha aumentado su rendimiento notablemente últimamente y que, cuando se junta con Aitor Sanz en la medular, es complicado que alguien maneje mejor un partido en toda la categoría que ellos dos.
El partido contra el Leganés dejó también algunos apuntes interesantes. Los tres puntos se quedaron en el Heliodoro porque Dani Hernández salvó el empate con algunas intervenciones de mérito, sobre todo su respuesta a un cabezazo de Javi Eraso cuando el partido ya estaba prácticamente en el epílogo. Bien haría Alfonso Serrano en proponerle la renovación al hispano-venezolano porque, con los problemas que ha tenido el Tenerife este año en la portería, aventurarse a tratar de encontrar un portero de garantías para el ejercicio que viene se antoja un riesgo innecesario cuando puedes tener en nómina al propio Dani Hernández y a Carlos Abad.
El Tenerife, no obstante, obtuvo el triunfo porque Maxi Pérez sigue de dulce. En la primera vuelta tuvo una similar y la mandó fuera, pero el sábado aprovechó el ‘regalo’ en forma de asistencia precisa de Juan Carlos Real, otro acierto incorporado en el mercado de invierno, para ponerle el lazo a su segundo tanto consecutivo como blanquiazul.
El uruguayo, que había pasado de puntillas por el Tenerife hasta el derbi en Siete Palmas, empieza a justificar, por fin, las razones de su llegada a la isla. Parece que Agné ha dado con la tecla situándolo como segundo delantero y ha recuperado para la causa a un jugador cuya aportación había sido escasa y al que, tras el gol a Las Palmas y su trabajo incansable en la presión ante el Leganés, nadie podrá negarle otra vez su condición de titular en Huelva.
La historia de Maxi Pérez es la recompensa a la constancia de su esfuerzo diario en los entrenamientos. Otra noticia feliz para este Tenerife la aparición, en pleno mes de marzo, de un futbolista muy veloz sobre el césped pero que, sin embargo, ha tardado ocho meses en encontrar el disfraz de héroe inesperado.