Redacción Deporpress | Quique Hernández, entrenador del Hércules, no quiere ver mermadas las opciones de victoria de su equipo en Las Palmas por la actuación arbitral. Por eso, se quejó por la presión a la que se está sometiendo a Pablo González Fuertes, colegiado asturiano designado para el encuentro de este sábado y llegó a calificar de «rastreras» este tipo de actuaciones.
Las quejas amarillas por el arbitraje de la última jornada en Alcorcón no han gustado al técnico alicantino, que ha dejado claro que no le gusta «hablar de los árbitros, pero tampoco me gusta que me perjudiquen». Incluso, calificó este tipo de iniciativas como «muy rastreras, pero allá cada uno». Hernández defiende su actitud ante los colegiados: «A mí no me sacan tarjeta porque no protesto y le digo a mis jugadores que no deben protestar, ni dejar al equipo con diez. Confío en los árbitros y lo demás es cosa de cada cual».
Pero al mismo tiempo comparó la situación vivida esta semana en la previa ante Las Palmas con lo sucedido antes del partido ante el Recreativo de Huelva. «Se montó una campaña espectacular desde Huelva contra el arbitraje, contra la designación del colegiado porque era asturiano; y a los quince minutos hubo una jugada dudosa y el árbitro, como diciendo para que veáis que no hay nada que esconder, expulsó al jugador (Escassi). Luego el Recreativo sacó una nota pidiendo perdón», recordó el entrenador del Hércules.