Skip to main content Scroll Top

Hartos de estupideces (6-4-14)

Por  @ivanvillanua

Partamos de una base: mi apellido es Villanúa, aragonés y es el mayor de los tesoros de los que puedo y podré presumir en mi vida. Un apellido singular que, aunque en muchas ocasiones lleva a la confusión con otros similares, me ha servido como motivo de respeto y algo de prestigio durante mi etapa profesional. Mi padre lleva más años en la isla que yo vida en este mundo. Vamos que, es más canario que el mojo picón ya.

Y ahora vayamos al grano. Estoy cansado, harto, hastiado, mosqueado, encochinado con los cansinos estos que vienen del otro lado del océano y parece que vuelan a la isla de Parque Jurásico. Gente impresentable que no sé si piensa que aquí somos monos o vamos en taparrabos o hacemos santería en medio de un volcán en erupción constante y de repente, a la hora de merendar, te aparece King Kong y te pide la hora. ¡Ya está bueno!

El último en decir una godada ha sido Alberto, el entrenador del Alavés al que tenía por un gran futbolista pero que después de ayer él y un pincho moruno tienen el mismo valor. Este hombre se suma a la lista de gente sin formación en la escuela que no hace sino propagar que las Islas Canarias son una especie de escollera que aparece en El Tiempo de los telediarios. Abajo a la izquierda. Y si no, ¿a qué viene decir que viajar es algo raro? ¿La hora, el tiempo, el sol de frente?

Recuerdo que con 16 años un buen amigo me prestó su acreditación para colarme en el Mencey y hacer mis primeras entrevistas para una revista del instituto. Aquella vez estaba el Real Madrid hospedado y con toda mi cara fui a por Alkorta para entrevistarlo. Y fue que a un metro le escuché «hostia! aquí si estalla El Teide hay que salir corriendo. Yo nunca jugaría jamás aquí!»…y no se me ha olvidado jamás.

Espero que Alberto no sea devorado hoy por los velociraptores que, sobre las seis dan un paseíto por la avenida de San Sebastián. O que subiendo hacia el aeropuerto le tranque Joker, el colega de Bat Man y lo secuestre. Al fin y al cabo no me queda claro si esta gente, si cultura ni respeto, viene a jugar un partido de fútbol o a flipar en colores. Dicho sea de paso, algo que suele pasar cuando un mago viene a visitar el mejor territorio del mundo.