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¡Hagan algo!

Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | ¡Hagan algo! El Tenerife es un paciente que va muriendo lentamente, sin aliviar unos síntomas que empeoran cada fin de semana que avanza. Una figura centenaria que va camino del abismo sin remedio, frente a la incapacidad de unos ‘doctores’ que han optado por mirar hacia otro lado en lugar de buscar una receta que pueda resucitar el alma de 102 años de historia.

Pasan las semanas, pero en el entorno del representativo todo permanece inalterable. Quienes pueden o deben tomar decisiones permanecen en la inacción, más pendientes de asegurarse su parte del pastel en lugar de insuflar vida al ‘Tenerifito’.

La distancia sobre la salvación crece hasta los siete puntos en la peor temporada de la historia en la Segunda División, mientras que los aficionados acuden cabizbajos en una edición más de las incontables decepciones que ha otorgado el Tenerife a sus corazones en los últimos tiempos.

Pero nadie hace nada. Mel no encuentra soluciones desde la pizarra, con un funcionamiento colectivo en clara involución desde su aterrizaje. Los jugadores han hincado la rodilla, donde cada salida lejos del Heliodoro supone una bajada de prestaciones alarmante, sin actitud ni aptitud cuando no toca dar explicaciones a los miles aficionados desde las gradas. La dirección deportiva permanece con el ‘mute’ activado ante la nefasta obra confeccionada en verano. Y todo ello con accionistas y directivos que siguen dejando morir lentamente al Tenerife, de forma directa o indirecta, a quien se le escapa el fútbol profesional. La inactividad e incapacidad se ha convertido en el ‘modus operandi’ de una institución que ha comprado todas las papeletas para volver al pozo once años después.