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Hábitos

Por @beatrizpalmero

 

Decía Aristóteles, uno de los grandes pensadores de la Antigüedad Clásica, que “somos el resultado de lo que hacemos repetidamente”. Ay, cuánta razón. El sábado vivimos el enésimo bucle, la enésima primera parte perdida, la enésima vez que encajamos goles primero, la enésima parte de una película que nos suena demasiado. Qué difícil es cambiar un hábito.

Yo sueño con la segunda parte del Tenerife ante el Alcorcón, con que, esta sí, se repita en bucle, pero sin necesidad de que tengamos que vivir un déjà vu en todas las primeras partes. Que nuestro hábito sea salir mordiendo, que no haga falta “que nos peguen una hostia”, como decía Luis Pérez, para “espabilarnos”. Que la ambición sea nuestra seña de identidad. Hay que repetir una y otra vez esa sensación de salir al césped a comerse el mundo, con la convicción de que sí se puede, en el Heliodoro, en Los Pajaritos o en la Conchinchina. Porque sólo así seremos ese Tenerife que compite, que no tiene dudas, que no tiene nada que perder y sí mucho que ganar, ese Tenerife que emociona y que arrastra. Repitamos lo bueno porque la excelencia será entonces no “un acto, sino un hábito”.