Después de una semana, es ahora cuando puedo sentarme a expresar en palabras qué es lo que he sentido durante todo este tiempo antes, durante y después de uno de los combates más importantes de mi vida. Es verdad que siempre antes de cada pelea intento no pensar demasiado. Busco evadirme para evitarme más presión de lo habitual. Solo me trazo el objetivo de entrenar mucho y llegar al día del pesaje en las mejores condiciones posibles. Es ahí cuando empiezo a mentalizarme de verdad. Un nombre en mi cabeza: Andy Souwer.
Se acercan las horas. Hago lo mismo de siempre. No rompo mi rutina habitual: mi casa, mis amigos de siempre, visualizar cómo puede ser el combate… El sábado paso volando y durante mi trayecto hacia el pabellón se me viene a la memoria todos esos momentos de duros entrenamientos y sacrificio. Y con ellos la satisfacción de llegar con mucha ilusión al combate, rodeado de mi gente. Empiezo a calentar, escucho las últimas indicaciones de mi entrenador y subo al ring. Ahí arriba hay que estar lo más suelto posible. Toca la campana.
Durante el primer asalto me encuentro bien, aunque un poco frío pero haciendo la pelea que quería sin volverme demasiado loco, respondiendo a cada uno de los golpes de mi rival pero maximizando las fuerzas para evitar desgastes inoportunos. Sé, por todos los vídeos que he visto de él, que Souwer siempre va de menos a más. Por eso no me sorprende que en el segundo asalto incrementara el ritmo. Me toca con una rodilla y permanezco unos segundos recuperándome.
Tercer asalto. Ahora es el momento. Subo yo también mi ritmo. Al 200%. Me doy por satisfecho y creo que el asalto lo he ganado y también la pelea pero nos vamos al Extra-Round por una decisión nula del árbitro. No me queda otra que tirar de donde no tengo. Fuerza que me dan esos recuerdos una vez más de toda mi gente que nunca ha dejado de animarme. Qué orgullo tenerlos a mi lado.
¡Vencedor! Soy el ganador del combate. Un alivio. Rabia. Satisfacción también. Sentí muchísimas cosas a la vez cuando levantaron mi brazo como campeón. Soy muy afortunado por esto y por eso, le doy las gracias a Deporpress por permitirme decirles a toda esa gente que tanto me quiere y soy una referencia y un motivo de aprendizaje en la vida que muchas gracias. ¡Gracias Tenerife! Seguiré peleando por todos ellos. Tenerlos es lo mejor que me ha pasado en la vida.
Jonay Risco venció a Andy Souwer en la pasada Enfusión Live Tenerife 2015 y es uno de los mejores luchadores de Kick Boxing de Europa.