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Gonçalo Paciência: «Toda mi familia fue muy feliz en Tenerife»

Redacción Deporpress | Gonçalo Paciência (Oporto, Portugal, 1994) probablemente sea un nombre descconocido para cualquier simpatizante blanquiazul. Pero probablemente, acuda a la memoria de muchos birrias cuando pronunciemos el nombre de su padre: Domingos Paciência. Domingos fue uno de los fichajes estrella, posteriormente estrellados, que vistieron la camiseta del CD Tenerife a finales de los años 90. En aquella época, la entidad presidida por Javier Pérez pagó la friolera cifra de 6 millones de euros actuales por el punta nacido en Leça de Palmeira, el más caro del club blanquiazul. Venía con la papeleta de crack, refrendada igualmente por sus buenas estadísticas en las filas del Oporto. Formó dupla con otra leyenda, Roy Makaay, pero esa delantera nunca fructificó. Malos números y posterior descenso, dejando unas cifras para el olvido: seis goles en 50 partidos.

Pero ahora, su hijo Gonçalo bebe de su calidad para triunfar en la Bundesliga. Con 25 años, se está convirtiendo en uno de los nombres propios del Eintracht de Frankfurt, donde se sitúa en el tercer escalón con seis dianas, solo por detrás de Lewandowski (14) y Werner (9). Una liga alemana más igualada que nunca donde lidera el ataque de un Eintracht que se coloca séptimo, a cinco del líder: el Borussia Mönchengladbach.

Sus recuerdos de infancia en Tenerife

En una entrevista concedida a MARCA, Gonçalo Paciência se pronuncia sobre sus recuerdos de niño cuando tuvo que venirse a Tenerife por los motivos laborales de su padre. Con tres años, tocó cambiar de aires para aterrizar en Canarias. «Toda mi familia fue muy feliz ahí. Mi madre cuenta que, cuando mi padre era suplente, mi hermano y yo nos pusimos detrás del banquillo y le gritábamos a Lillo, el técnico: ‘Pon a mi padre, pon a mi padre’. Son grandes recuerdos. La Liga es muy atractiva; ahora mismo, estoy feliz en Alemania y me quedaría en el Eintracht de por vida, pero nunca se sabe qué deparará el futuro. Jugar en España sería fascinante», sentenció a ese respecto.