Redacción DeporPress | El CD Tenerife cuajó un triunfo vital en tierras aragonesas. Cuatro décadas después, el conjunto blanquiazul pudo batir en su feudo a la SD Huesca. Sin embargo, lo mejor fue la autoridad con la que se obtuvo la victoria.
Tras dos pinchazos consecutivos, el pesimismo y las dudas habían comenzado a florecer en el entorno del Heliodoro. Pero si hay algo que caracteriza a la plantilla de Ramis es el carácter y esto se pudo ver en El Alcoraz.
Los azulgranas salieron al verde siendo superiores al representativo. Tanto Aitor Sanz como Míchel no lograban hacerse con las riendas de la sala de máquinas y el juego chicharrero lo notaba. El paso de los minutos trajo consigo el tanto local. Los pupilos de Nacho Ambriz se adelantaban en el marcador con merecimiento y los fantasmas del tercer tropiezo seguido empezaban a rondar el estadio.
Ahí es cuando apareció el gen competitivo que define a este CD Tenerife. Combinando calidad con ímpetu, Corredera puso las tablas en el marcador con un golazo de crack. A partir de entonces, el ‘volcán’ comenzó a dominar el encuentro.
Tras la salida del vestuario la superioridad visitante fue notable y se plasmó en el luminoso gracias al gran tanto de Shashoua, que hoy dio otro recital más. Los blanquiazules se mostraron autoritarios después de adelantarse, comenzaron a mover el esférico e hicieron suyo el ritmo del duelo, lo que provocó que la SD Huesca no inquietara casi a Juan Soriano en el final del choque.
Así es este equipo. Un cóctel de carácter y autoridad capaz de hacerse gigante en cualquier campo de la categoría.