Por @josefelipem
Ya hemos hablado con anterioridad del desembarco soviético que se produjo en el RCD Español (con ñ) de la mano de Javier Clemente. Pero los periquitos no fueron los únicos que se fijaron en Rusia para tratar de acabar con sus penurias, otra entidad, el Racing de Santander, pensó también que los goles vendrían del frío. Y no se equivocaron.
Santander estaba ilusionada con su equipo en el verano de 1993. Habían ascendido a Primera División el curso anterior y la directiva verdiblanca se fijó en dos jugadores del Spartak de Moscú para tratar de dar un salto de calidad a su plantilla. Dimitri Radchenko y Dimitri Popov se reunieron con el bielorruso Zygmantovich, un central que ya se encontraba en el equipo y que debía de facilitarles la adaptación a la capital cántabra.
Radchenko era un buen delantero, algo irregular, pero muy rápido y que sabía estar en el lugar adecuado para cazar los balones sueltos en el área. Los 197 millones de pesetas que costó eran un récord para el Racing de la época, pero dio resultando. Tanto que solo dos cursos más tarde abandonó su disciplina para fichar por el Deportivo de La Coruña. Dice un rumor que Augusto César Lendoiro tuvo que decidir si fichar a Radchenko o hacerlo por un joven delantero del Dinamo de Kiev llamado Andrei Shevchenko. Si dicho rumor es real, el Dépor se equivocó, pues Dimitri solo jugó una temporada en Riazor, pasando luego con más pena que gloria por el Rayo Vallecano, Mérida, Compostela, Júbilo Iwata de Japón, Hajduk Split croata y Bergantiños de la regional gallega.
En lo personal, fue protagonista de una triste y grave noticia cuando se supo que en 2006 fue detenido en su casa de La Coruña, donde aún hoy vive, tras agredir a su esposa. Él mismo lo reconoció a la Policía.
Dimitri Popov era un centrocampista con mucha clase. Fichado por 50 millones de pesetas, Popov jugó tres campañas en el Racing y otras dos en el sorprendente Compostela de Caneda, dando siempre muy buen resultado, lo que le permitió ser un fijo en la selección rusa. Popov, por ejemplo, fue pieza clave en dos partidos históricos del Racing de Santander de la temporada 94/95, cuando los cántabros se impusieron por 5-0 al FC Barcelona y por 3-1 al Real Madrid en los Campos de Sport del Sardinero.
Popov seguiría vinculado al mundo del fútbol tras retirarse, en 2000, en las filas del Maccabi Tel Aviv de Israel. El ruso lograría llegar a ser director deportivo del Spartak de Moscú, su club de toda la vida y en el que permaneció durante cinco campañas.
Como sucedió con los rusos que acabaron en el Español, los del Racing también dieron buen resultado, lo que provocó que años más tarde la entidad firmara a otros futbolistas de aquel país, como Faizulin, Ulianov, Shustikov y Beschastnykh, pero esa, como la de los rusos del Sporting de Gijón, es otra historia que contaremos más adelante.