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[@Golcondomina] ¡Cuervo, qué malo eres!

Por @JoseFelipem | Hubo un tiempo, no hace tanto, en el que los árbitros vestían de «riguroso negro» como solían decir los cronistas de la época. Eran pocos los clubes que vestían ese único color en su uniforme (yo solo recuerdo al Admira Wacker austriaco) y, posiblemente, daba a los colegiados la sensación de seriedad necesaria además de pasar desapercibidos, muchos piensan que también era el mejor color para cuando los encuentros fueran transmitidos por televisión, pero su origen es muy anterior.

Las primeras referencias a la indumentaria de los colegiados -al principio no había árbitros acabando muchos encuentros en auténticas batallas campales- hablan de un uniforme con chaqueta negra, camisa blanca y pantalón negro. Para dar un toque aún más serio, e incómodo, los árbitros iban con chaqueta. En principio, el color negro fue adoptado por analogía con la toga de los jueces, algo que duró muchos años a pesar de la variación del equipaje.
Los colegiados pasaron a vestir camisetas o polos, aún negros, al darse cuenta que su comodidad era tan importante como la de los jugadores. La estampa del árbitro siempre de negro, trajo un insulto muy común a las gradas de los estadios españoles. Los aficionados los llamaban cuervos, que, en muchas ocasiones, era lo más leve que se les decía a una parte del deporte tan necesaria como controvertida. Solo cuando uno de los equipos iba también de color negro u oscuro, como la selección escocesa, el árbitro podía introducir algún color en su uniforme (solía ser rojo, blanco o verde). Pero esto cambió un buen día.
El Mundial de Estados Unidos 94 trajo varias novedades, posiblemente para tratar de hacer más atractivo este deporte a los estadounidenses, que no concebían que un encuentro de una modalidad deportiva pudiera acabar 0-0 o que no tuvieran tiempo para comer y beber en varios descansos repartidos en cada partido. Los árbitros pudieron elegir entre rosa, amarillo y blanco. Una gran mayoría se decidió por el rosa, ya que el blanco llevaba a más equívoco con otros equipos y el amarillo, ya sabemos, da mal fario a los artistas.
Inglaterra se lanzó por el verde, la Serie A decidió que lo mejor era el amarillo fluorescente y por eso la FIFA permitió que los colegiados puedan vestir cinco colores de camiseta, negro, rojo, amarillo, azul y verde, siempre con pantalones y medias negras. Ahora sí, el motivo principal era la televisión, para que el colegiado pudiera ser más visible sin tener que escuchar desde la grada aquello de que era un cuervo.