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[@Golcondomina] ¡A sus órdenes!

Por @JoseFelipem | Muchos lectores han crecido sin la necesidad de realizar el servicio militar obligatorio, algo que les resulta tan lejano como inexplicable, pero sí, no hace tanto había que ceder un año de tu vida (o más) a la instrucción militar. De aquello no se escapaba nadie, o más bien muy pocos, por lo que ni siquiera los futbolistas de élite estaban exentos de dicha labor y era común ver a deportistas reconocidos fusil en mano. Tenerife es un lugar en el que hicieron la mili muchos españoles y eso fue algo que el club blanquiazul supo aprovechar trayendo a jugadores de calidad que ya despuntaban como Ferrer y Voro.

Ferrer, que luego sería indiscutible en el once inicial del Dream Team de Johan Cruyff en el FC Barcelona, pertenecía a las categorías inferiores de la entidad azulgrana cuando fue cedido en la Isla. Venía a hacer la mili, lo que coincidió con el transcurso de la temporada 89/90. El jugador aterrizó en Tenerife en enero y muy pronto debutó en Primera División cuando tenía solo 19 años. Por aquel entonces no existía la denominada Cláusula del Miedo, por lo que el lateral pudo incluso jugar cuando el FC Barcelona visitó el Rodríguez López. Desde que salió de la Isla, Ferrer se convirtió en uno de los mejores laterales derechos de Europa y un fijo en el Barça y la selección española.

Otro caso llamativo fue el de Voro, actual delegado del Valencia CF. La Mili lo traería a la Isla en la campaña 83/84, con el club en Segunda División. Como sucedió con Ferrer, su gran trabajo en el Heliodoro permitiría que, tras su regreso al Valencia, se afianzara en el equipo, compartiendo defensa con nombres como Arias, Giner o Paco Camarasa. Curiosamente, a pesar de su gran plantilla, el Valencia CF descendería aquel curso a Segunda, la única vez que los valencianistas han estado en la categoría de plata.

El rival de esta semana de los insulares, la SD Huesca, también vivió la visita de un ilustre. Paco Buyo realizó la mili en Jaca, algo que aprovecharon los oscenses para que el portero de Betanzos, que luego haría historia en el Real Madrid, defendiera su portería en la campaña 78/79. A partir de esa experiencia, Buyo se convertiría en jugador profesional.

Las anécdotas son innumerables, como cuando Emilio Butragueño cuenta que, gracias a un sargento del Atlético de Madrid, logró llegar a ser futbolista de Primera. Él era quien le cambiaba las guardias algo que, a decir verdad, era habitual con este tipo de reclutas.