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Gestión (28-3-14)

Por @pabloalbelo

Durante los últimos meses, aun más durante los últimos años, mucho se ha hablado de la gestión de Miguel Concepción. No se puede decir ahora que sea el mejor presidente del mundo ni que haya acertado en todas las decisiones que ha tomado desde que accedió al cargo en 2006. De hecho, yo no olvido aquella decisión de fletar un avión de Girona lleno de vips (o de gente top, como prefieran), dejando fuera a los numerosos aficionados que habían llenado los vuelos anteriores con mucho esfuerzo. No olvido la decisión de no fichar el año de primera división para intentar bajar la deuda, cuando la mejor forma de hacerlo era, precisamente, mantenerse.

No olvido la salida de José Luis Oltra, probablemente de los entrenadores más queridos que hemos tenido en este equipo. Y, por supuesto, no dejo atrás la horrorosa cadena de decisiones que acabaron con este equipo en Segunda División B. Desde Gonzalo Arconada hasta la confección de una plantilla a base de talonario que no rindió ni al 20 por ciento de lo que se esperaba de ellos. Pero, ni estas, ni las 115 acciones ni otro tipo de decisiones me impiden ver el bosque de lo que ha sucedido este viernes. Porque al igual que ha cometido errores al frente de la gestión blanquiazul, hay que reconocer los aciertos.

El ascenso a Primera, el retorno a Segunda División con un proyecto austero pero basado en un criterio claro: un equipo. La elección de Álvaro Cervera, la confianza en Quique Medina, la apuesta por la cantera… Bueno, pues a todos estos logros, hay que sumar el expuesto este viernes con la convocatoria de la segunda parte de la junta general ordinaria de accionistas. Y es que, el consejo de administración que preside Miguel Concepción ha llevado a cabo dos maniobras de extremo calado para la entidad. Dos decisiones, difíciles de explicar en pocas palabras, pero que supondrán la viabilidad de la entidad en categoría profesional. Algo de lo que algunos equipos todavía deben escapar. Eso se llama gestión…