Redacción Deporpress | Garitano hace un mal potaje con el Tenerife. El Tenerife, cuando más necesitaba dar un golpe sobre la mesa en un partido fuera de casa, firmó su peor salida junto a la del Éibar. El entrenador de los insulares no regaló el partido, ni mucho menos se podrá afirmar jamás eso de ningún profesional, pero lo pareció.
El once inicial del entrenador no tuvo sentido alguno, al menos de inicio. Demasiados cambios de posición por ‘salvaguardar’ en el doble pivote a Sergio. Mellot jugó de central, Corredera de media punta por delante de la pareja Bodiger- Sergio, y Roberto López en la derecha. Hasta tres jugadores de los tinerfeños empezaron el partido desubicados. El entrenador del Tenerife hizo hoy cosas raras, muy raras. Con todo esto, el potaje no podía salir ni bueno, ni apetecible, y menos con un rival de la entidad del Valladolid.
No solo empezando con tres futbolistas en posiciones que no son las suyas. En la segunda parte Jesús Belza fue ubicado en la banda izquierda a pesar de que el cambio natural tras la lesión de Waldo era la derecha. Así, el equipo fue diluyéndose más todavía. 95 minutos de la más absoluta nada en el José Zorrilla; ni media ocasión clara para los tinerfeños. El gol que concedió el VAR a pesar de que la posición de Sylla era de clara influencia y no dejó intervenir mejor a Soriano se queda en anécdota y no puede ni debe justificar un tropiezo ni una imagen así.
A pesar de esta polémica, el Valladolid dominó, tuvo las ocasiones; pocas, pero las tuvo, incluyendo un palo y siendo muy superior al Tenerife. Estuvo completamente desdibujado el cuadro insular, tanto o más incluso que en Éibar. ni cuando se vio por detrás en el marcador tuvo reacción, saliendo de puestos de playoff de ascenso por primera vez en toda la temporada, justo en un encuentro de paupérrimas sensaciones y que cierra un ciclo de dos derrotas seguidas ante supuestos rivales directos como Elche y Valladolid que empiezan a alimentar dudas de la capacidad del equipo contra los equipos grandes de la categoría. Menos mal que el Tenerife, por fin, vuelve a casa.