Por @juanjo_ramos
El fútbol es quedarse a trasnochar para ver a Argentina jugarse un puesto en el Mundial porque sabes que Lionel Messi va a volver a demostrar que es el mejor jugador de la historia marcando tres goles y poniendo a todo un país a sus pies.
El fútbol es ver al presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, sobre el césped del Estadio Rommel Fernández decretando un día festivo en el país por la clasificación para Rusia 2018. O ver a un espontáneo saltar al césped a festejar con su héroe, Román Torres, en el momento del histórico 2-1 y que el policía que le siga propicie un abrazo entre los tres.
El fútbol es que un país de 332.000 habitantes, el más pequeño hasta ahora en la historia de los mundiales, vaya a estar en Rusia como ha conseguido Islandia. Y eso que estaba en el mismo grupo que Croacia, Ucrania y Turquía.
El fútbol es que Siria llore porque, estando como está en el guerra el país, se había ilusionado con jugar un Mundial. Pero una maldita falta lanzada por Al Somah, en el último minuto de la prórroga, se estrelló en el palo en vez de cumplir el sueño de su sufrido pueblo.
El fútbol es que Jupp Heynckes sea, a sus 72 años, la solución del Bayern después de la destitución de Carlo Ancelotti y tras ser descartado hace 4 temporadas para apostar por Pep Guardiola.
El fútbol es que Enrique Martín, ahora entrenador del Albacete, vuelva a El Sacar y la afición del Osasuna le dé el homenaje que se merecía después de ascender al equipo a Primera hace dos temporadas.
El fútbol es maravilloso. Porque todo lo contado anteriormente ha pasado solo en una semana. Y le alivia a uno el enfado hasta de ver que el CD Tenerife compita tan mal fuera de casa. Si se acaba de enfadar recordándolo, vuelva al principio del artículo.