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Fútbol es fútbol (27-11-13)

Por @jf_rojas

Hablaba el otro día con un conocido inglés sobre música. Comparábamos cómo es el público de aquí y allá y, entre otras cosas, él me llamaba la atención sobre algo que yo también he pensado alguna vez. En cuestiones artísticas, la gente necesita que le digan lo que merece y lo que no merece la pena. Pocos tienen criterio suficiente para decidir lo que le parece bueno y malo sin necesidad de buscar la confirmación de un tercero con presunta autoridad en la materia. La historia está llena de artistas que sólo encontraron indiferencia a su alrededor hasta que alguien con influencia pública aunque no mucho más conocimiento que cualquiera decidió dedicarle unas buenas palabras. Entonces todos aquellos que jamás habían prestado la menor atención a su obra, súbitamente repararon en la calidad de lo que antes habían ignorado. Me pregunto cuántos grandes artistas habrán sido olvidados y cuantos mediocres elevados a los altares sólo porque así lo decidió cierto gurú.

No es que en el fútbol ocurra exactamente lo mismo pero sí es cierto que muchas veces dejamos que nuestra opinión se decante por un factor diferente a lo que sencillamente tenemos ante las narices. Con demasiada frecuencia veo equipos que juegan rematadamente mal a los que apenas se tienen en cuenta los defectos y equipos que juegan más que bien a los que se critica ferozmente. En ambos casos en realidad lo que se juzga es el resultado, una cuestión que normalmente viene de la mano del juego pero que también en ocasiones, como ya hemos comentado más de una vez en esta columna, obedece al azar, a pequeños detalles o a diferencias de calidad entre jugadores. Suele decirse que en el fútbol el resultado es un tirano que lo condiciona todo, pero ni en las dictaduras más radicales el tirano de turno consigue, como sucede en este caso, dominar las opiniones íntimas de la gente.

Escucho a Cervera y me alegro de que hable en términos de ambición. Coincido con él en que la mejor receta para evitar el peligro de los puestos bajos es dirigir la mirada hacia el sitio opuesto. Sin embargo, me llama la atención la naturalidad con la que asienten los que hace sólo unas jornadas veían toda clase de defectos y carencias en el equipo y la plantilla. El mismo Cervera manifestaba hace un par de semanas que respecto al equipo que lo perdía todo y el que ahora encadena victorias y empates sólo han cambiado los resultados. Este Tenerife no es más que una evolución moderada del que ya se apuntaba a principios de Liga de modo que es difícil sumarse a la teoría del técnico si hace sólo unas semanas considerabas que el Tenerife apenas daba para mantenerse. Escucho que muchos de esos festejan ahora lo dicho por Cervera e imagino a ese gurú que es el resultado condicionando sus opiniones.  Fútbol es fútbol, decía aquel viejo entrenador del Madrid.