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Frenazo a la euforia

Redacción Deporpress | Del desborde de ilusión con el asalto al José Zorrilla hacia la ola de desilusión con las derrotas ante Mirandés y Almería. Dos tropiezos que frenan en seco la euforia del tinerfeñismo, con una diferencia respecto al duelo del pasado fin de semana en el Heliodoro: en Almería, el Tenerife se creyó su condición de equipo inferior.

El plan dibujado por Ramis adivinaba una intención más conservadora, quitando a su jugador más creativo –Shashoua- por la entrada de más trabajo en pasillos interiores con Aitor Sanz. Sin embargo, el plan ‘A’ queda sin ser sometido a examen, pues un posible penalti sobre Enric Gallego y consecuente lesión en la misma jugada, derribó el castillo de naipes táctico, obligando a jugar con otro guion, con Elady reubicado como ‘9’.

Aguantó bien el Tenerife, ante un Almería que apretó, pero no ahogó. Pidió el descanso el representativo, pero no fue capaz de sacudirse la presión de un cuadro rojiblanco que le sometió en un bloque demasiado bajo. Con un penalti –esta vez sí pitado- riguroso, fruto de una pérdida grave en mediocampo, se cayó el afán de puntuar en una de las plazas más difíciles de Segunda División, pese a la tímida esperanza por manos que acaba en gol de Shashoua.

En esta ocasión, el equipo de Ramis sí denotó un carácter de inferioridad que no había exhibido en partidos anteriores, como ante el Mirandés, donde fue merecedor de los tres puntos. Si bien en Oviedo sufrió, pero supo equilibrarlo; y en Valladolid, se sacudió la presión blanquivioleta como mejor sabe: a través de goles. A diferencia de entonces, no fue el día en ataque ni en defensa, donde los tinerfeños hincaron la rodilla en el definitivo intercambio de golpes cuando el resultado en contra obligó a arriesgar más de la cuenta.

De este primer contratiempo del curso, el Tenerife tiene su primera ‘depresión de la que debe levantarse de inmediato. Y con unos argumentos que ha demostrado sobremanera en las primeras jornadas. Vendrá otra exigente salida ante otro aspirante –recién ascendido- como una SD Huesca que va en alza, pero donde las dinámicas sirven de poco o nada en el fútbol y en Segunda División. Será una nueva oportunidad para sanar las heridas, escalar este primer Everest contra tres rivales que ocupan las tres primeras posiciones y esperar que también el aterrizaje de un calendario más ‘dócil’ invite a una recuperación de sensaciones.