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Fracasar es no intentarlo

Por César Gómez (@22cesargomez22)

Empieza una nueva temporada, un nuevo campeonato en la Segunda División con equipos que rezuman historia en la élite. Equipos en su mayoría aspirantes y que solo por su escudo quieren volver a competir con los más grandes lo antes posible.

Entre ellos, como no podía ser de otra manera, nuestro CD Tenerife. Un equipo que en los últimos años ha caminado en un mar de dudas en cuanto a objetivos a conseguir. No hemos tenido claro a qué aspirar, quizá por el miedo del que tiene responsabilidades en club a no llegar a alcanzarlos, y que esa decepción que se pueda producir, haga que se escuchen las críticas lógicas de un fútbol tan opinable y en el que todo el mundo creemos tener la razón.

La temporada pasada, llevados por la inyección de autoestima que tuvimos al quedarnos tan cerca de primera con José Luis Martí en aquel maldito partido de Getafe, fue la primera vez en muchos años que desde el club se lanzó un mensaje con un objetivo claro, en el que se referían a volver a vivir un ascenso, lo que me hizo interpretar un cambio por parte del club en sus aspiraciones. No tardé en comprobar que había sido producto de un brote de euforia y que, a medida que el campeonato fue alejándonos de los puestos de honor, el discurso se fue volviendo confuso, e incluso entraba en contradicción con lo expresado al inicio de la temporada. Este año el mensaje no tiene nada que ver con ningún objetivo ni nada que se le parezca. Ha sido un cambio natural, que se produce siempre que se inicia algo de futuro impredecible. Se apela a la afición, se les hace partícipes de alguna manera en un discurso inclusivo muy parecido a los guiños a la cantera cuando en el campo no va todo lo bien que querríamos todos.

Una cosa tengo muy clara, el año pasado se hicieron bien las cosas, quizá muy bien, y solo falta entender que esto es fútbol, que no es una ciencia exacta, que no siempre haciendo las cosas bien se logra el objetivo, y que la mentalidad ganadora no puede faltar en una competición dura y larga como es la Liga 1|2|3|. Queda pedir a la directiva que no tenga miedo a no ascender, que no es un fracaso, o ¿Acaso se puede catalogar de fracaso la ilusión que se generó en la isla con  la no consecución del ascenso en Getafe? El fútbol se alimenta de eso, de ilusiones, pero también de decepciones que nos hacen mantenernos vivos. No podemos renunciar a soñar, ni podemos asustarnos de lo que viene, porque en un campeonato como el de este año, con semejantes oponentes, debemos creer desde el principio en nuestra fortaleza, en nuestro potencial que es mucho y, por supuesto, también en esa afición que nos hace más fuertes.

Para hablar un poco del equipo de esta temporada , creo que fue un acierto renovar a Etxeberria, y con respecto a las nuevas adquisiciones veo buenos refuerzos para complementar una muy buena base del curso pasado. Destacar una especial alegría por la incorporación de Nano, gran chico, que hasta ahora lo mejor en su carrera lo hizo aquí, en su casa. Seguro que va a reencontrar su progresión y va a ser ese futbolista que todos esperamos. Tenemos una plantilla para competir contra todos y solo me queda desear que este año el Tenerife tenga esa suerte que le ha sido esquiva estas dos últimas temporadas, y pueda volver a ese lugar que merece, y que no es otro que la Primera División. Ese camino empieza este lunes en Tarragona y, si no llegara a ser  así, no perdamos nunca el orgullo de querer conseguirlo. Fracasar es no intentarlo.