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Fortaleza mental

Por @fllombet

Va resultando difícil verbalizar lo que está sucediendo cada vez que el Iberostar Tenerife disputa un partido. No pretendo desprender con esta introducción cierto menosprecio a las expectativas que se tenía en este equipo. Pero tampoco se puede esconder que casi ni los más optimistas esperaban comenzar diciembre con un balance de trece victorias y cuatro derrotas, sumando las dos competiciones en las que participa.

Aún más, nadie podía imaginar que en la liga ACB ocupara, a estas alturas, el segundo puesto y que en Champions fuese el líder actual. Casi de locos pensar en esto en el mes de septiembre.

De todos estos números, me quedo con un detalle que hasta puede sonar incoherente, y no es otro que precisamente el que nadie hace números más allá de los que se tienen.

Es época de pensar y de escribir cuántas victorias más se necesitan para alcanzar la clasificación para la copa del Rey de Vitoria, o cuantas más serán necesarias para pasar a la siguiente fase en Europa.

Nadie, desde el Club, se ha puesto a sumar si bien es cierto que tampoco esconden la ilusión por llegar a esos objetivos, pero no se trazan como una necesidad y eso se traduce, en el parquet, en muy poca presión.

Esa estrategia bien pudiera ser la explicación de los partidos ganados en el último segundo en Italia y en Vitoria. El equipo no se siente obligado a ganar, pero sí con una fortaleza mental, avalada por una trayectoria envidiable, que le capacita para hacer frente a cualquier rival. Solo parecen pensar en ese próximo partido. Jugar dos partidos a la semana, desgasta; pero también libera la ansiedad de la espera para competir y casi no da tiempo de analizar, más que en lo justo, a tu rival. Lo importante es cómo juegas tú.

Con esa filosofía el equipo viajará a Zaragoza este fin de semana. Con escasos tres entrenamientos pensando en su oponente, pero con la confianza de saber que tu juego te va a permitir competir.

Los maños se están mostrando como un equipo irregular, que fundamentan sus argumentos en hombres altos, con la presencia de Jelovac, Fotu y Norel. Para mayor preocupación es ahí donde los de Vidorreta sufren más, dentro de la pintura y en el rebote.

En el perímetro aún no han conseguido las prestaciones individuales deseadas, excepto en la dirección del juego donde Tomás Bellas es el termómetro del grupo. Por él pasan casi todas las posibilidades de éxito.

Otro partido muy atractivo, tal vez con menos repercusión mediática, en la previa, pero con la misma importancia clasificatoria que en Desafíos anteriores.