Dani Cerdeña (Santa Cruz de Tenerife) | Cuando pensamos en deporte lo hacemos desde un prisma positivo. A cualquier edad. Emociones y espectáculo a primera escala; aprendizaje, valores y desarrollo de hábitos saludables a edades más tempranas. Si bien es cierto, que las diferentes disciplinas se ven en ocasiones empañadas por comportamientos bastante reprobables que ensucian su imagen impoluta. Consciente o inconscientemente, somos espectadores de actitudes que distan del buen comportamiento y una educación ejemplar.
Por suerte, muchos profesionales ponen su pequeño granito de arena para contribuir a la construcción de deportistas buenos, que no buenos deportistas. Sonia Castro ha desarrollado un proyecto llamado ‘Foot Zine’. Psicóloga deportiva y entrenadora de la base de la UD Coromoto, ha regado las semillas de este nacimiento enfocado a los más pequeños. Una herramienta educativa a través del deporte.
“Quiero dar respuesta a muchas necesidades que un psicólogo de por sí no puede dar respuesta de forma esporádica. Es un trabajo continuo. Queremos hacer protagonistas a los niños a la hora de construir su propia historia, dentro de unos valores que tratamos dentro del propio libro”, señala. La idea es que los más pequeños contribuyan de manera activa a construir su propio relato. Como un diario o cuento personal, pero enfocado a través de sus experiencias mediante el deporte. “Sentimientos, ideas, experiencia… cuando uno escribe, se expresa mucho mejor”, añade Sonia.
El marco de actuación está marcado. Ahora, toca ponerlo en práctica y extraer unas primeras conclusiones. La primera prueba vendrá a través de su actual club: la UD Coromoto. “Queremos desarrollar el programa durante toda la temporada. Cogeremos al Coromoto como referente inicial, pero la idea es promocionarlo por el resto de clubes para que puedan acogerse si lo consideran oportuno”.
En este caso particular, estará enfocado principalmente a los niños de 6 y 10 años, pues ya están en una etapa de la vida donde pueden leer y escribir. “El libro es totalmente autónomo. Cada niño trabajará su propia tarea, como si fuesen deberes del cole, pero en el fútbol”. Pero alejado desde una autoridad coercitiva. “Queremos que construyan su propia historia, a través de un desarrollo temporal que se adecúe a cada caso particular. Será un seguimiento a través del cual se les instruirá, preguntándoles cómo van o qué están haciendo. Pero no tanto como una obligación de “enséñame esto”, sino más bien estimulándolos para que sean parte activa y nos enseñen sus progresos. Será un seguimiento mensual, donde se pretende hacer un cuestionario de satisfacción, valores y autoestima a modo de conclusión para ver si ha tenido los resultados deseados”.
Como refuerzo, los niños tendrán también la ayuda de sus padres y entrenadores. “El objetivo es hacer una formación previa con los técnicos para que tengan constancia de que los niños están trabajando en dicha materia, por si tienen que prestarle ayuda y puedan darles respuesta, como si fuesen sus profesores o tutores. Asimismo, aunque es un proyecto que está masticado y adaptado para las edades comprendidas anteriormente, pueden ayudarles en esas tareas que se llevan a casa porque, además, los adultos también pueden sacar un aprendizaje personal y fomentar la empatía. Que los padres se siente con los niños les permite ver cosas de las que no son conscientes o no sabían porque no son amantes del fútbol. Es importante que sean parte implícita y activa, pues les permitirá sacar conclusiones positivas e, incluso, conocer aspectos de sus hijos que ignoraban”.
Porque ‘Foot Zine’ es una herramienta aún en fase preliminar que quiere crecer en aras del beneficio de los más pequeños en el deporte base. Cultivar su educación como refuerzo fuera de las escuelas, pues madurar y aprender es un proceso del que nos alimentamos cada día. “Quiero implementar otra herramienta enfocada a niños aún más pequeños donde los padres deberán incidir mucho más como elemento de refuerzo. A estas edades, se interioriza mucho mejor toda esta clase de valores como ser humano: empatizar con compañeros, árbitros, entrenadores…”.
Objetivo: erradicar las malas acciones
Las peleas en campos de fútbol base o la retahíla de descalificaciones cruzadas se ha convertido en un hábito tristemente rutinario en muchos campos de fútbol. O lo que es peor: en terrenos donde los protagonistas son menores. Gente a la que se presupone madura actuando de forma irracional fruto de sus malas formas, fanatismo o proyección irreal sobre el futuro de sus hijos. Pero no es un caso único en el deporte rey, pese a que la propia naturaleza del mismo le lleve a aparecer más en términos mediáticos.
“Esta serie de casos se dan en cualquier deporte, pero tienen menor repercusión. Por ello, se crea esa imagen de que el fútbol es el principal culpable. Sin embargo, son actos que pueden apreciarse en cualquier disciplina: baloncesto, tenis, voleibol, etc. Lo hemos visto, con peleas en canchas o tratos inadecuados hacia jugadores. Pero rara vez es noticia. La educación es clave en cualquier disciplina del deporte base. Hay mucho hooligan y fanático que no saben gestionarse a sí mismos”, comenta Castro sobre este problema sembrado de raíz.
Pero un correcto hábito en la construcción del camino de los buenos ejemplos ayuda más de lo que se cree. Debe ser el objetivo final para construir profesionales alejados de su propio ego. “El otro día jugamos un amistoso. Muy pocas veces lo había visto, pero cuando marcamos un gol, se abrazó todo el equipo; iban también hasta donde estaba el portero para fundirse en un abrazo”. Una actitud automática ejemplarizada por los niños, a iniciativa propia, sin directrices previas. “No se los he enseñado nunca, pero ellos lo interiorizaron por su propia cuenta. Tiene mucho valor para mí. Los padres me han reconocido incluso que se les ve como un equipo, no como una lucha de egos por tirar una falta, un penalti o marcar un gol”.
Hacer de la excepción la regla. Un camino que depende de la colaboración de muchas partes activas: padres, federaciones, clubes, entrenadores, jugadores de élite, jóvenes, medios de comunicación… “Si tienes a un hijo jugando a un deporte, debe ser para que se entretenga y divierta, no para que hagas de ello un infierno como padre. Además, muchos de esos ídolos que tienen esos niños no llegan a ser el mejor ejemplo, pero es complicado darles una respuesta eficiente para que entiendan que obran mal”. Sin embargo, Sonia ve motivos para la esperanza. “Hace unos días, vi un vídeo de unos niños que se dirigieron directamente hacia sus padres, que estaban inmersos en medio de una espalda. Les dieron la espalda, dejando en evidencia a sus propios padres en una lección de madurez de los más pequeños”.