Aleix Valero (Santa Cruz de Tenerife) | El Iberostar Tenerife escribió este domingo un nuevo, y posiblemente el más brillante, capítulo de su historia al proclamarse CAMPEÓN de la Basketball Champions League, al derrotar en la gran final al Banvit turco (63-59) con toda justicia, a la vez que sufrimiento, alargando un sueño del que, con el paso de los años, marcará la historia de un club se ha ganado a pulso cada elogio recibido desde su ascenso a la ACB y que suma una guinda más (faltan los playoffs por el título) a una temporada que será inolvidable para todos los corazones aurinegros.
Apostó Vidorreta por Marius Grigonis en lugar de Nico Richotti en el quinteto respecto al de la semifinal frente a Venezia.
Hasta tres oportunidades tuvo en el primer ataque Banvit para encestar en el primer ataque aunque no acertó, como tampoco el Iberostar antes de que Orelik, con un 2+1 (0-3, 1’) inaugurara la final, aunque Grigonis, con un triple, empató en la siguiente acción. El lituano salvó con todo un balón poco después para que la acción finalizara con un nuevo triple, en este caso de San Miguel (6-5, 5’) que puso por delante a los aurinegros por primera vez.
Fran Vázquez relevó a Bogris y en su primera defensa puso un tapón que luego no supieron aprovechar los de Vidorreta; al menos los turcos seguían sin ver aro, y la mejor noticia es que Jordan Theodore, su mejor jugador, estaba negado…y se llevaba el segundo tapón del pívot, que antes había anotado (11-7, 7’).
White y Kirksay rotaron en el exterior, este anotaba, y aunque Chappell encestaba un triple desde la esquina (13-10), White lo devolvía en el posterior ataque (16-10, 9’). Con Ferrán Bassas también en pista, Vidorreta había movido ya todo su quinteto, mientras Banvit, primero con tres segundos en zona y después con pasos, ni siquiera podía armar tiro, pero un error de Richotti en el último ataque provocó otra canasta de Chappell, para cerrar el primer acto con ligera ventaja tinerfeña (16-12).
Después de unos ataques congestionados, Kirksay rebañó un balón para asistir al triple de Bassas (19-12, 11’) que dio la máxima renta hasta el momento para su equipo, aunque Theodore, con sus primeros puntos en el partido (19-14), rompió la sequía turca.
Aunque el tanteador no era elevado, Iberostar circulaba bien la pelota, y defendía con gran actitud defensiva, especialmente de Bassas y Kirksay, que levantó al Santiago Martín con una acción de mérito (23-14, 13’). Geçim y Theodore lideraron un parcial 0-7, con cuatro puntos del base, que acercaron a Banvit (23-21, 14’), obligando al tiempo muerto canarista.
Regresaron San Miguel, Grigonis y Bogris para recomponer al equipo y el base acertó desde la esquina (26-21, 15’), devuelto por Kulic…y Korkmaz, de tres, empató (26-26, 16’), dilapidando la diferencia de nueve local, aunque San Miguel siguió enchufado desde la esquina (29-26), antes de cometer su segunda personal, por lo que White le sustituyó para protegerlo.
Quería Vidorreta aumentar el ritmo en los balances par desgastar a los turcos, más cortos en la rotación, pero cayeron en un par de precipitaciones ofensivas sin llegar siquiera a lanzar. Theodore ya estaba enchufado (31-29) con su noveno punto, pero White lo devolvía (34-29) antes de un último ataque visitante, Kulig anotó sobre la bocina (34-31).
La primera canasta del tercer cuarto no llegó hasta que Chappell acertó ante Vázquez (34-33) casi en el segundo minuto de juego. Definitivamente iba a ser un partido a decidirse desde la defensa, agresivas ambas, con la permisividad arbitral; la lucha era preciosa por cada balón., y ya solo armar un tiro costaba un mundo.
Transcurrieron tres minutos sin canastas locales, aunque al menos Chappell se tenía que sentar con tres faltas. Una técnica a San Miguel por flopping enervó al Santiago Martín, pero Banvit no desaprovechó su oportunidad para empatar (34-34, 24’). Doornekamp no permitió la remontada, consiguiendo de tres, sus primeros puntos del partido, y Grigonis enloqueció a la a afición aurinegra con otro triple en el siguiente ataque 840-34, 25’) para forzar el tiempo muerto de Filipovski.
El Iberostar, con arreones desde el perímetro no cedía el mando, empujados por el tradicional canto de “¡Canarias, Canarias!” de su gente. Tal fue la presión que, ahora sí, se pitó una falta en ataque de Korkmaz sobre Grigonis, que culminó con un gran mate ‘Petit’ Niang (42-34, 26’), aunque en una sola defensa hizo dos faltas, que acercaron de nuevo a los turcos (42-37, 26’). Se rehízo Niang con rebote ofensivo y canasta (44-37).
Su exceso de energía le llevó a cometer la tercera falta, pero siguió en cancha para que Bogris y Vázquez estuvieran al máximo en el tramo final. Además Theodore también llegaba a sus tres.
Niang demostró su madurez, resultando clave para llegar al 49-40 (28’) con un tapón y mate en la siguiente acción, pero un 0-4 visitante apretó por enésima vez un choque eléctrico (49-44, 29’), y que entró en los minutos decisivos con cinco de ventaja para los tinerfeños (51-46).
Bogris, descansado, empezó el cuarto decisivo, y lo hizo anotando (53-46). White se resbaló y se retiró lesionado y Banvit hizo un 0-5 (53-51, 33’) con el que el choque empezaba de nuevo. Los errores en el tiro eran una constante, y aun así Banvit no culminaba la remontada, como sí hicieron ante Mónaco en su semifinal.
Grigonis puso la diferencia en cinco otra vez (58-53, 36’), que viendo las dificultades para anotar era un mundo, y Chappell caía en su cuarta falta. Pero Kulig anotó dos canastas, la primera tras unos pasos clamorosos (58-57, 38’), que provocaron más de una arritmia entre la afición, que respiró aliviada con dos tiros libres de White (60-57) y saltó poseída con un triple increíble de White (63-57) a falta solo de 1’01” para el final.
Fueron providenciales esos puntos y la tensión y concentración final de Iberostar, que solo cedieron una canasta de Orelik, dejando transcurrir los segundos finales con criterio para celebrar un triunfo (63-59) más que merecido y que no hace sino agrandar la historia aurinegra.
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