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Filial, por @RondosCutillas

El balón rueda ya para el Tenerife en la pretemporada. El grupo que dirige Martí obtuvo ayer un meritorio triunfo en Maspalomas frente a la UD Las Palmas (0-1) en la ida de la Copa Mahou. No han leído mal el adjetivo. No. He escrito meritorio. Lo normal cuando juegas ante un equipo excelso en lo futbolístico como el amarillo. Que te desborda por los cuatro costados y que domina el partido a su antojo. “Que lleva el control durante todo el encuentro”, para ser exactos y no contradecir al catedrático Setién.

Quizá esperaba el técnico del equipo de Primera un rival de más nivel. No sé. A la selección de Emiratos Árabes Unidos. Al Lorca. O al Cartagena. Con todos ellos jugará de aquí al sábado. Igual estos tres equipos le ponen la alfombra roja, les dejan espacios y, en suma, permiten que sus chicos se diviertan y que él pueda vanagloriarse desde la atalaya de buen fútbol que construyó cuando se hizo cargo del equipo grancanario hace unos meses. Lástima que ayer la derrumbase con el discurso que empleó tras el partido.

Demostró Setién que es un mal profesional al criticar a otros profesionales, en este caso jugadores del Tenerife, por entrar fuerte. Cierto. Hubo exceso de dureza en algunas acciones por parte de los blanquiazules. Pero de ahí a decir que no son patadas normales y que el Tenerife empleó una agresividad desmesurada, sobra. Esto es fútbol y los equipajes llevan escudos y no etiquetas de ‘frágil’.

Particularmente, no me pareció normal que Roque Mesa se levantara del césped airado para encararse con Omar, en un partido de pretemporada, cuando el jugador del Tenerife comete una falta. Inexistente, además, porque toca la pelota. Tampoco es muy normal que Lemos, el grácil central que querían Barça y Madrid este verano para reforzar sus defensas, cruzase todo el campo para golpear al primero que se le cruzase en su camino. Ni es normal que el piñazo que propinó el paraguayo, una agresión en toda regla, se saldase solo con amarilla. Tampoco entra dentro de la lógica que Vicente, sin estar el balón en juego, propine una cachetada a un futbolista del Tenerife. Y que el árbitro, por mucho amistoso que sea, tampoco la sancione. Todo esto, señor Setién, son tan rojas como las que usted solicitó en la sala de prensa.

Si quiere ver lo que es agresividad desmesurada, mire los partidos de la Copa Mahou de otros años. Busque las entradas de Nauzet Alemán y verá a lo que me refiero. O, si lo prefiere, pregunte por un tal Ángel, que le bailó flamenco en la espalda a Ayoze Pérez en un derbi de Segunda en el Heliodoro hace un par de temporadas cuando el tinerfeño estaba en el suelo.

Anoche Setién amagó con traer al filial al partido de vuelta al Heliodoro. Su reacción demuestra dos cosas. Que es un mal perdedor. Y que, en el fondo, le ha fastidiado muchísimo que el pobre equipo de Segunda le ganase en el minuto 89. Allá él.

En cualquier caso, me queda una duda. ¿A qué filial va a traer a Tenerife el día 10 de agosto?, señor Setién ¿Al que le partió la nariz al guardameta Ángel Galván la temporada pasada con un codazo tan voluntario como traicionero? ¿O al que alineó la UD en el último partido oficial de la temporada 88/89 en Segunda para que el Rayo Vallecano lo golease (0-6) asegurando el ascenso franjirrojo de manera directa y ‘condenando’ al Tenerife a la promoción contra el Betis?