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Fiesta

Por @rondoscutillas

El campeonato entra en su fase decisiva. Y, con ella, aparecen los vocablos típicos de cada epílogo de la temporada. Palabras como final, ansiedad, objetivo, meta, fracaso, ascenso, gloria, preocupación, playoff, tensión y demás sinónimos se repetirán hasta la saciedad en los próximos días.

Todos los actores de esta bendita locura llamada fútbol subirán, semana a semana, los decibelios de los adjetivos conforme se acerca la hora del desenlace. Ha sido así siempre y supongo que, también, esa será una de las razones por las que este deporte mueve lo que mueve y despierta lo que despierta en cuanto a repercusión y seguimiento.

Considero que el CD Tenerife es algo más que un club. Es un sentimiento. Quizá es el camino más sencillo para que los que vivimos en esta isla, y los que han tenido que dejarla y siguen al club de sus amores desde la distancia, nos alineemos sin fisuras en el mismo bando. Da gusto formar parte de una sensación en la que, los miles que visten la misma camiseta que tú, sintonizan cada fin de semana con la ilusión de volver a vivir aquella felicidad que, por unas horas, días o semanas, nos alejó de la realidad, de los problemas cotidianos y hasta de las miserias que, de vez en cuando, golpean nuestras vidas.

Los futbolistas que han vestido la blanquiazul nos han acelerado el ritmo cardíaco como si corriésemos una maratón, nos han hecho llorar de alegría, nos han hecho sufrir en la grada o delante del televisor. Y, sobre todo, nos han hecho sentir los reyes del mundo cuando, ya sea a través de un resultado o de la brillantez de su fútbol, nos hicieron sentir orgullosos de ser del Tenerife y compartir lo que eso significa con los que nos rodean.

Por eso celebro que el club haya decidido, por fin, divulgar su ya casi centenaria historia a través de una exposición itinerante. El trabajo de José Miguel Galarza, Juan Galarza y Luis Padilla, tres periodistas a los que debo la mayor parte de lo que ahora soy en mi profesión, constituye una magnífica labor de recopilación y síntesis de la historia blanquiazul. Desde sus orígenes y hasta nuestros días. Y también supone un reconocimiento público para los jugadores que, con sus aciertos y errores, han convertido al Tenerife en lo que es hoy en día. Aparte queda la minuciosa y rigurosa labor de años de recopilación de datos, fotografías, alineaciones y estadísticas que, ahora, legan para divulgar lo que fuimos y lo que somos a las generaciones de fieles seguidores de estos colores.

La semana también nos ha traído otra magnífica noticia. El Tenerife sigue acercándose a su masa social y este sábado, en los prolegómenos del partido ante el Levante, existe una magnífica oportunidad para vivir el lado lúdico del fútbol. Para disfrutarlo en familia de una manera divertida. La puesta en marcha de una fan zone supone que cualquiera que se acerque al Juan Santamaría, el campo de fútbol situado entre el Pabellón Quico Cabrera y el Heliodoro Rodríguez López, podrá vivir las horas previas disfrutando de un sinfín de actividades en las que, los más pequeños, serán los grandes protagonistas. Ahora que la situación deportiva invita a soñar y que nos han dado otra coartada más para reivindicar nuestro orgullo de pertenencia a una razón de ser, cumplamos con nuestra parte y hagamos, entre todos, que la visita del líder intocable y ya casi campeón de Segunda sea una auténtica fiesta.