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Felicidad incompleta (30-3-15)

Por @rondoscutillas

El Tenerife extiende su racha sin conocer la derrota a siete partidos consecutivos (cuatro de ellos fuera del Heliodoro). Firma un segundo tiempo en el Mini Estadi con más oportunidades generadas y disparos a puerta que en varios meses de Liga. Y, sin embargo, regresa a la isla otra vez con un exiguo punto y ese aire de felicidad incompleta  por alcanzar una recompensa menor después de tanto esfuerzo derrochado.

Los blanquiazules acabaron por debajo en el marcador en la primera parte por culpa de su tímida puesta en escena ante un rival más necesitado (el Barça B llegaba a la cita tras siete partidos sin ganar y cuatro comparecencias sin conseguir los 3 puntos como local). Los múltiples recursos ofensivos del filial culé le dieron ventaja porque saben hacer daño jugando al espacio (el primer gol fue un ejemplo de ello) o tirando de repertorio colectivo y talento individual (el discutible penalti de Carlos Ruiz fue a Grimaldo, un lateral zurdo que tiene la osadía de encarar a un central cuando pisa el área).

Cierto es también que los azulgrana rivalizan con el Tenerife a la hora de ser generosos y repartir ‘regalos’ al adversario (y mira que los isleños se empeñan a veces en ser dadivosos). Así que, entre dos equipos tan filantrópicos con el prójimo, qué mejor manera de decidir un partido que repartiendo los puntos. El empate también deja todo igual en la lucha por la permanencia a falta de una semana menos pero, la llegada del Zaragoza al Heliodoro el próximo domingo, supone también que ya se cumple toda una vuelta desde el último (y único) triunfo a domicilio (La Romareda) en el presente curso.

Por quedarme con lo bueno, apuntaría en este párrafo la capacidad que tuvo el grupo de Raúl Agné para mantenerse siempre en el partido y gobernarlo a su antojo tras la expulsión de Dongou y también con la aseada actuación de su pareja de mediocentros. También resaltaría el fútbol que genera Juan Carlos Real y la capacidad que tiene para asociarse, sin abusar de las conducciones, con el resto de sus compañeros. Me encanta ver que, por fin, en este Tenerife hay recursos con el balón y concepto de ‘fútbol de posesión’ con sentido casi siempre e incluso con criterio en alguna ocasión. Luego, por descontado, hay también mención aparte para Suso Santana. Desbordó, llegó y ‘empaquetó’ dos asistencias a las que Ifrán y Maxi pusieron el lazo con una definición acertada. El de Taco estuvo sobresaliente y no saca matrícula porque no termina de ver puerta, aunque lo intenta siempre y es un ejemplo de tenacidad. Si tuviese un poco más de gol, seguramente no estaría ni en el Tenerife, ni en esta categoría.

Precisamente la falta de puntería es lo que encadenó a los blanquiazules, como sucedió hace 15 días en Huelva, a otro empate en casa del colista. Eres mejor, dominas, haces un monólogo con la posesión del balón, llegas por todas partes, y disparas más de una docena de veces en apenas 45 minutos pero, ni con eso, te da para llevarte los 3 puntos lejos de la isla. Qué lástima que, últimamente, la felicidad que te produce estar invicto desde hace casi dos meses siga siendo incompleta porque nadie da con la brújula para llegar hasta el escondite de la dichosa victoria a domicilio.