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Falta una más, por Fernando Llombet

                                                                                                                                              Por @fllombet

Parece inexplicable que con la trayectoria que ha tenido el Iberostar Tenerife, en este primera vuelta de competición ACB, aún no tenga certificada su clasificación para jugar la Copa del Rey. Ha ganado en Gran Canaria, Bilbao, Vitoria, Badalona… solo tiene una derrota en casa, y de uno ante Unicaja. Faltan tres jornadas, y tiene casi la exigencia de ganar alguno de esos tres partidos que le restan, si bien es cierto que pudiera también clasificarse sin sumar ninguno más.

Las victorias de Gran Canaria, de Bilbao y de Andorra en la última jornada, obligan a los de Vidorreta a no distraerse y a tener que sumar esa décima victoria que les recompense tanto bueno hecho en estos meses.

La única explicación que se puede encontrar para no estar ya matemáticamente en Vitoria está en el nivel de exigencia que hay cumplir para ser de los mejores. Algo que está al alcance de unos pocos elegidos y que manejan presupuestos muy diferentes a los del Club presidido por Félix Hernández.

Pero la ocasión no está para desaprovecharla. Los contratiempos y las dificultades propias no pueden servir de alivio para los rivales. Es ahora o… a lo peor tardará en volverse a tener semejante oportunidad. Hay que ganar, como mínimo, uno ante Andorra, Manresa o Barcelona. Ese sí que va a ser el primer Desafío con recompensa de verdad.

El primer paso debería ser gestionar la ansiedad de tenerlo tan cerca pero no poderlo tocar aún. Y habrá que gestionarlo desde la confianza de todo lo bien que se han hecho las cosas hasta ahora y los excelentes resultados cosechados, e ir paso a paso. No pensar en lo que queda sino en lo que se tiene hoy, que no es otro referente que Andorra.

Un equipo que solo ha ganado un partido a domicilio, en Manresa, pero que casi ese dato le hace más peligroso. Vienen con mucha energía tras la victoria ante Unicaja.

Shermadini y Burjanadze en la pintura, con aleros con el atrevimiento y el acierto de Schreiner, Jelinek, o Walker y el enorme salto de calidad que han dado este curso con el fichaje en el base del francés Albicy, les hacen ser un equipo muy competitivo y casi con la exigencia, por presupuesto, de estar entre los mejores.

Una de sus mayores virtudes está en el juego ofensivo. Suman más de ochenta y cuatro puntos de media y solo han perdido un partido cuando han sumado más de esa media en algún choque.

Con estos datos de Andorra y con las prestaciones que están dando los nuestros en casa se augura un espectáculo que nadie debería perderse. Ayudar desde la grada y poder celebrar el éxito del primer Desafío son aspectos que bien merecen el precio de la entrada.