Por @CarlosElorrieta
Créanme cuando les digo que encajar derrotas en un equipo profesional de baloncesto no es plato de buen gusto. El plantel de jugadores suele verse mermado en el ámbito moral, especialmente cuando las mismas se producen por errores cometidos en otros partidos o porque el rival es capaz de apretar mucho y ponerte en situación límite. El deseo de querer corregir ese error y tapar las vías de agua que pueden surgir en un encuentro es una labor que deben detectar los cuerpos técnicos, y aunque en ocasiones se consiguen detectar, no siempre se llega a tiempo para poder subsanar esas carencias que pueden terminar siendo letales y condenarte a la derrota.
¿Les suena de algo todo esto? Posiblemente hayan asociado todos estos síntomas a los dos últimos encuentros del Lenovo Tenerife que les costó el mismo precio al conjunto aurinegro: la derrota. No quiero volver a cansar a nadie a la hora de decir que hay errores que se repiten y que parece que nadie se da cuenta de ellos. De hecho, les aseguro que a quien más les duele todo esto son a los propios miembros del cuerpo técnico (si, les vuelvo a nombrar en apenas poco tiempo pero considero que es necesario). ¿Saben en determinadas ocasiones lo que cuesta hacer ver a un jugador que debe corregir una determinada posición o un movimiento defensivo para que el rival no sea capaz de hacer una u otra cosa en su beneficio? Hace unos años se produjo una canasta de un equipo en una situación final porque su asistente era capaz de saber hasta con que mano se retiraba el flequillo un determinado jugador. Parecía una especie de “tic nervioso” que tenía a la hora de defender a su rival que al ser percatado por los ayudantes del entrenador.
Entiendo que desde el punto de vista del aficionado se pueda generar una corriente de nerviosismo al pensar que faltan cosas en este equipo que la pasada campaña si se tenían y ahora mismo no se pueden disfrutar. Y no hablo solo de la ausencia de Shermadini sino de otros factores como la agilidad que tenía el equipo a la hora de hacer movimientos de balón y generar extra pases para buscar un tiro para el exterior de turno por poner solamente un ejemplo. Quiero hacer un llamamiento a la calma y la tranquilidad y recordarles que el tercer puesto del ejercicio pasado en la competición doméstica no fue una casualidad. Debemos en la medida de las posibilidades de cada uno, ayudar desde nuestra posición a empujar en una misma dirección y sepan que cuantos mas seamos a la hora de empujar, mejor nos podrá ir a todos para lograr los objetivos deseados. Ellos están “en el focus” de su próximo encuentro, este sábado en Santiago de Compostela ante el Obradoiro de Moncho Fernández, que no será rival sencillo pues viene de vencer en la pista del Coosur Betis. Hagamos cada uno nuestro trabajo, que lo de destruir y destrozar ya lo tenemos relativamente cerca con la desgracia del Cumbre Vieja en la isla bonita.