Redacción Deporpress | Cuando el exigente mes de enero, con cinco partidos de Liga y tres de Copa del Rey, tocó a su fin para el CD Tenerife, algo se rompió para Suso Santana. El capitán había jugado seis de esos encuentros, cinco de ellos como titular, y había descansado contra el Valladolid y el Athletic. Normal, a sus 35 años. Rubén Baraja parecía reservarle para lo importante: la Liga.
Pero la llegada de febrero y del margen de una semana entre compromiso y compromiso, ha relegado al de Taco a un papel secundario. Desde entonces, ha disputado 108 minutos de 630 posibles. No es titular desde el 16 de febrero contra el Rayo Vallecano (0-0), acumulando cinco presencias seguidas en el banquillo. Su lugar lo han ido ocupando Shaq Moore, Nahuel Leiva y hasta Javi Muñoz.
Autor de cinco goles y con la profundidad como principal virtud, el capitán ha dejado húerfano al equipo en estas facetas. Más romo desde su salida, el Tenerife solo ha marcado dos tantos en sus cinco ausencias del once. Su ostracismo, por números y por su indudable capacidad de contagio entre los compañeros, resulta todo un misterio.
Él, mientras, calla y trabaja. Se lo toma con calma. De hecho, este miércoles lanzaba un claro y rotundo mensaje a través de sus redes sociales: no va a rendirse. «No te preocupes. Los malos momentos también hacen parte del camino», escribió.