Skip to main content Scroll Top

Exposición de motivos (27-8-14)

Por @jf_rojas

Se dice con frecuencia que los equipos empiezan desde cero cada temporada. Es por eso que cada simulacro de duda o juicio en estas fechas suele responderse con llamadas a la paciencia e invitaciones al reseteo de la crítica. El problema es que la premisa casi nunca es cierta. No abundan los clubes que arrancan la temporada desde los cimientos. Lo normal es que los equipos continúen su camino a partir del punto en el que lo dejaron meses atrás aprovechando el final de la competición para corregir los problemas detectados durante la temporada. Nada es definitivo en estas fechas pero es precisamente ahora, en los primeros partidos, cuando se manifiesta si el descanso ha servido para encontrar soluciones a los problemas del año anterior o si la lupa se ha puesto en el sitio equivocado.

No se puede valorar a ningún equipo olvidando su temporada anterior. Mucho menos a este Tenerife que viaja en un proyecto a varios años dirigido a recuperar la Primera División. El equipo de esta temporada, ateniéndonos a esto, ha de ser comparado con el de la pasada porque está obligado a ser mejor. Así será juzgado al menos en esta columna pese a que muchos tengan la tentación de presentarlo de nuevo como un grupo humilde en una competición repleta de aspirantes. Podría colar la temporada pasada pero no ésta, una vez el club ha entregado a Álvaro Cervera el control de la estructura deportiva. Si el año pasado se le atribuía el mérito de los buenos resultados contando con una plantilla presuntamente floja, qué menos que esperar mejores cosas ahora que han puesto en sus manos también el diseño del grupo.

No teman que nadie pedirá el ascenso. Lo que sí querremos es que nos convenzan de que el equipo está un paso por delante del de hace un año, una sensación que no transmitió en Ponferrada donde casi nada estuvo a la altura de lo deseable. Más allá del resultado, merecido o no según quien lo analice, no es de recibo que el Tenerife debute en Liga sin su fichaje estelar, ni que haya que alinear laterales a pie cambiado porque misteriosamente Cervera ya no cuenta con un buen jugador como Ayoze, ni que el equipo siga sin hacer goles mientras se traen centrales, ni mucho menos que el último recurso cuando todo está perdido sea hacer debutar un pibe de 16 años. Del Tenerife de este año esperamos soluciones y no lagunas que sumar a las que ya conocíamos.