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Expediente X

Por @josefelipem

Los aficionados que acudieron al estadio Comunale de Florencia el 27 de octubre de 1954 jamás esperaron que el encuentro entre la Fiorentina y el Pistoiese de aquella tarde iba a pasar a la historia y no precisamente por cuestiones futbolísticas. Sobre el césped del recinto deportivo fiorentino se juega un encuentro del Campeonato de Reservas, una liga destinada a que los conjuntos de mayor entidad puedan rodar a aquellos jugadores del primer equipo que no tienen demasiados minutos además de foguear a los más jóvenes. Fulvio Bernardini, entrenador local decide alinear  un once integrado por jugadores del primer equipo en la primera mitad para sacar en la segunda a los suplentes. Ocho de los integrantes de aquella escuadra viola ganarían el Scudetto la siguiente temporada, mientras que el Pistoiese era un modesto que militaba en cuarta división. Será en el segundo tiempo cuando suceda algo de lo que, aún a día de hoy, se habla en Florencia.

A las 14.20 horas el colegiado comienza a escuchar un murmullo al que no ha prestado importancia, pero es al contemplar a todo el público mirando al cielo cuando, sobrecogido, decide suspender el encuentro. Todos los allí presentes dicen ver 20 objetos voladores no identificados que se mueven en zig-zag a gran velocidad. Además, para que la sorpresa fuera aún mayor, comienza a caer una sustancia blanca, una especie de «nieve pegajosa» según varios testimonios recogidos, que al contacto con las manos desaparece. Serán 11 eternos minutos en los que nadie mueve un músculo, ensimismados con aquellos objetos de diferentes formas. Para comprender la reacción de todas aquellas personas hay que entender el contexto histórico, en plena Guerra Fría, en el que las noticias acerca de supuestos ovnis estaban al orden del día en todos los medios informativos llegando a crear incluso cierta psicosis generalizada.

Pero aquello no parece psicosis. «Recuerdo todo de la A a la Z» apuntaba Ardico Magnini, uno de los futbolistas que disputó aquel partido: «Era algo que lucía como un huevo que se movía lentamente. Todos estaban viendo hacia arriba y había algo brillante en el cielo, plateado y brillante y nos quedamos muy impactados. Impresionados». Esa misma sensación tuvieron Boni y Tucci, que incluso fueron más allá, asegurando que lo que vieron aquella tarde no era de origen terrestre. «Creo que eran extraterrestres. Eso es lo que yo creo, no hay otra explicación que pueda hacerme», indicó Boni, mientras que Tucci explicó perfectamente a la BBC el momento en el que se había producido aquel incidente: «En esos años todos hablábamos de extraterrestres, de ovnis y tuvimos una experiencia, los vimos, los vimos directamente, de verdad».

Rápidamente se especuló con la posibilidad de que aquello no fuera más que un episodio de histeria colectiva, pero en días sucesivos, también en localidades de la Toscana, fueron muchas las personas que señalaron haber visto este tipo de ovnis. Giorgio Batini, periodista de La Nazione fue más allá, logrando recuperar una muestra de aquella sustancia blanca y llevándola al departamento de Análisis Químico de la Universidad de Florencia. Cuando llegó allí vio como decenas de personas habían hecho lo mismo, nunca en contacto directo con la piel, porque se volatilizaba.

La nieve pegajosa estaba formada por boro, silicona, calcio y magnesio, lo que no permitía encontrar ninguna conclusión clara. Además, las muestras se destruyeron en el proceso, por lo que, a ciencia cierta, jamás se ha sabido lo que eran aquellos objetos que pararon un partido y que aquella tarde solo se concentraron sobre el recinto deportivo y la catedral de la ciudad. «Sé que puede resultar extraño, pero a mí me parece más rara cualquier otra explicación. Sé lo que ví: eran extraterrestres» seguía repitiendo Boni, aún sobrecogido por todo aquello.

¿Qué pasó después?

En lo futbolístico la Fiorentina siguió siendo uno de los clásicos del fútbol italaniano. Ganador de pocos trofeos, los viola forman parte de una serie de equipos transalpinos vinculados a un juego vistoso, incluso en los peores años del catenaccio, lo que, junto al característico color morado de su uniforme, lo convierten en uno de los equipos más populares de aquel país. Por su parte, el Pistoiese milita en la tercera categoría del fútbol italiano, siendo otro clásico, no del país, sino de la Toscana.

Pero, lo importante:¿qué explicación cientifica tiene todo lo ocurido? No hay una teoría clara. Algunos se decantan porque realmente todo se trató a enormes enjambres de arañas migrando. Septiembre y octubre son los meses en los que se dan este tipo de migraciones y los arácnidos utilizan sus telas confeccionado una especie de globos con los que se desplazan a gran velocidad. Eso explicaría la famosa «nieve pegajosa» que desaparecía al contacto con las manos.

Hay más hipótesis, como que todo aquello se tratara simplemente de restos de productos químicos que provenían de los numerosos talleres textiles de la región, o el que apuntaba a que se trataba de experimentos militares. Pero una duda siguió persiguiendo siempre a los allí presentes, ¿por qué se dio ese fenómeno de manera tan concentrada? Aún sigue siendo un misterio.

Ficha técnica.

AC Fiorentina: Costagliola, Magnini, Cervato, Chiappella, Rosetta, Segato, Mariani, Gren, Virgili, Gratton, Bizzarri. También jugaron: Sarti, Capucci, Del Gratta, Scaramucci, Biagi, Orzan, Luna, Tassinari, Ghersetich, Buzzin,

Pistoiese: Vadi, Pierallini, Vettori, Caiumi, Tuci (capitano), Lomi, Balsimelli, Lenci Carpini, D. Vannucchi y Fossi.

Incidencias: Stadio Comunale de Florencia, ante unos 10.000 espectadores. A los 20 minutos de la segunda mitad, el encuentro fue suspendido por la presencia de unos extraños objetos en el aire que pudieron constatar tanto jugadores, público como árbitros.

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