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Éxito y fracaso (20-2-14)

@juanjo_ramos

El éxito y el fracaso son compañeros de viaje diferentes. Radicalmente opuestos. Pero cercanos. En poco tiempo se puede pasar de uno a otro casi sin percibirlo. La semana ha dado para unos cuantos ejemplos. Es el caso del Iberostar Tenerife, cuya brillante trayectoria le llevó a la Copa del Rey de Málaga. Allí, su sonrojante derrota ante el gigante FC Barcelona trajo a la memoria colectiva sus cuatro derrotas consecutivas en Liga. La quinta, el pasado fin de semana ante el CAI, las primeras críticas y dudas.

Pedro Rodríguez ha mantenido a flote a su equipo mientras Leo Messi estuvo lesionado o en baja forma. Cuando otros flojearon, Neymar o Alexis por ejemplo, él sacó fuerzas de flaqueza para remontar partidos como el de Getafe y salvar el liderato. Tata Martino se lo agradeció el pasado martes relegándole a la suplencia ante el Manchester City en Inglaterra.

En ese partido perdió crédito Manuel Pellegrini. Su gusto por el buen fútbol, el cambio de imagen que había aplaudido el público citizen durante esta temporada, desapareció de un plumazo. De repente, su equipo se pareció más al de Mancini. Empequeñecido por los blaugranas, surgieron las primeras dudas sobre el caro proyecto del jeque y el elegido para pilotarlo.

En la misma competición, revivió un muerto que no lo estaba. Cholo Simeone necesitó meses para que el aficionado al Atlético de Madrid en particular y al fútbol en general confiara en la competitividad de su equipo. Pese a su espectacular Campeonato, pocos lo veían como candidato al título. La eliminación en la Copa del Rey ante su eterno rival madrileño resultó suficiente para que desapareciera el crédito que tanto tiempo le costó ganar. Esta semana ha conquistado San Siro. Otro éxito.

Del éxito al fracaso, de la confianza a las dudas. El trayecto es tan rápido que no me extraña que el Tenerife afronte esta doble visita sin saber si a la vuelta será un candidato al ascenso o un equipo en crisis que mira de cerca al abismo de la Segunda División B. Pero sí tengo clara una cosa: en el peor de los casos, tendrá la tranquilidad de Alejandro Martínez, la constancia de Pedro, la humildad de Pellegrini o la fortaleza de Simeone. Y saldrá adelante.