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Estopa en Getafe, por @ivanvillanua

Me parece mentira que Pepe Bordalás entrene a un equipo de leñeros, con lo elegante que va siempre vestido a los partidos. No sé si son las ganas locas de meterse arriba o que, sin más, a los chicos los dejaron sin comer esta mañana prometiéndoles pizza y refresco si conseguían los tres puntos. Cuales hienas sedientas de sangre, se lanzaron con todo al campo. Ellos y el árbitro, Areces Franco al que solo le faltó abrazarse a Molina y compañía con cada gol local.

El árbitro ha permitido todas las tropelías posibles: un penalti que no fue, una expulsión clara por derribo a un blanquiazul que encaraba en solitario la portería del rival y alguna que otra amarilla como la que se mereció Damián cuando le entró con todo a Vitolo en la banda pudiéndole haber destrozado el año deportivo.

Proponer ser un rajiento en el fútbol ya no está de moda. Y dura dos días. No sería justo que una escuadra de carroñeros de tal calibre se clasificara, si quiera, para disputar un play off. Esta filosofía se merece otra cosa. Desaparecer. Sin más. Al igual que a Oreces Franco. Si en este país existiera la justicia deportiva, su propio Colegio debería descenderlo mañana mismo a Juveniles (con perdón para los pibes que no tienen culpa de nada).

Pido eso y que, si Dios existe, esta partida de rajientos, su entrenador y su filosofía, no se clasifiquen para los play off de ascenso. Equipos más señoriales se lo merecen por más educación sobre un campo de fútbol. De leñeros así estamos cansados. Máxime si ponen en peligro el estado físico de los nuestros.