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Este equipo promete, tiene fe y quiere vivirlo

Un combinado de los tres mejores años del Tenerife en las dos últimas décadas. Una mezcla de los dos últimos ascensos, de cómo se fraguaron y de qué perfil de futbolista amasó sobre el césped, semana tras semana, un premio que a la postre sería merecido. Unas sensaciones (las tengo desde finales del pasado año), que ilusionan con la cabeza fría, con temple y con la seguridad de que estos tipos han encontrado la llave para gestionar un plan de trabajo cuyo objetivo final responde a la felicidad de toda una isla.

Este equipo promete. Trabajar, Defender, Luchar, Sufrir, Respetar y sudar esta camiseta. Ese es el resumen de cada partido y esos fueron los mensajes que, casualmente, Alexis, Hugo, Luis García, Mista, Barata y Pier lanzaron a los aficionados en la campaña de la 2001-2002. Un año en el que los blanquiazules despegaron en solitario desde antes de la primera vuelta y fue difícil tomarle la medida. Solo en las últimas semanas, varios pinchazos le obligaron a darlo todo y conseguir, con el tanto de Morales, el ascenso en el último suspiro.

Este equipo tiene fe. Y aunque ya no se ve tan a menudo a Rafa (el personaje de la campaña de 2008-2009), por el estadio son muchos ya los que han abandonado el rencor y las feas costumbres de criticarlo todo y empiezan a ilusionarse con la posibilidad de vivir un final de temporada ilusionante. La afición tiene fe en que las últimas nueve jornadas serán a vida o muerte. Los jugadores perdieron la fe a comienzos de año y ahora es su propia fe la que mueve cualquier obstáculo posible para imponerse a sus rivales. Algunos medios siempre han creído, a otros les ha costado y hubo quien (hasta ahora), hubiese firmado una debacle. Por fin, en pleno mes de abril, todos reman a una.

Este equipo quiere vivirlo. Y solo depende de ellos. Porque el Girona no aguantará la presión después de tres derrotas. De nueve jornadas, los veo pinchando en más ocasiones que ganando partidos. Del Levante no hablamos porque con tres victorias más será equipo de Primera. El Cádiz terminará conformándose con clasificarse y guardará energías. Si el Tenerife sigue con esta fortaleza mental y profesional, su duelo directo contra el Girona será lo más emocionante que nos haya pasado en años.

Ellos prometen que darán todo lo que tiene. Ellos tienen fe. Ellos quieren vivirlo. Apetece o no, entonces, entregarnos en cuerpo y alma para que lo consigan.