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Este Barça Lassa no es el de años pasados

Por Yannick Martín (@yannick2693)

La historia reciente ha demostrado que ante los gigantes, el Iberostar Tenerife se crece y uno de esos imperios nacionales que reinan de manera general por la competición doméstica, el Barça Lassa, es de los rivales a los que de mejor manera metemos mano y sacamos resultados positivos sin tener apenas esperanzas previas de ello antes del salto inicial.

En años anteriores hemos visto como los aurinegros derrocaban al equipo blaugrana desprendiéndose de ese temor que le suelen aparecer a los equipos de menor nivel frente a estos monstruos competitivos, incluso en su feudo, que históricamente siempre ha sido uno de los fortines mejores defendidos de Europa.

Por ello, parece haberse instaurado de manera inconsciente en nuestras mentes que frente a los pupilos de Pesic, el Iberostar Tenerife tendrá otro de esos días en los que aunque parezca  un sueño imposible, sacará un triunfo de tierras catalanas y seguirá la racha de mojarle la oreja a uno de los grandes del viejo continente.

Pero este año el Barça no es el equipo de años atrás y este curso mete mucho miedo. Y no solo lo demuestran los sentimientos que pueden encontrarse al pensar en esa entidad, sino están acompañados de datos estadísticos y de un juego que, pese a carecer aún de filosofía, mantiene a los blaugranas líderes en España y en los puestos privilegiados en la Euroliga.

Y es que el próximo rival del Iberostar Tenerife está en el puesto más alto de la Liga Endesa con un balance asombroso de nueve victorias y una sola derrota, acompañándole resultados similares en Euroliga hasta hace muy pocos partidos, donde dos derrotas seguidas han lastrado a los de Pesic relegándolos hasta el séptimo puesto de la tabla.

Datos que demuestran el nivel actual de un Barcelona que juega a un nivel de exigencia física altísima durante los cuarenta minutos de juego, aprovechándose de la potencia que tiene tanto en el cinco inicial, como del restante de la plantilla que les ha dado el honor de ser el único equipo invicto en la competición doméstica (balance de 6-0), liderando el apartado estadístico grupal de rebotes y triples, con un 42% de acierto por partido.

Un coloso que ha andado dubitativo y medio adormilado en temporadas pasadas pero que gracias a que por fin la directiva técnica ha conseguido acertar en sus fichajes, por fin ha vuelto al lugar del cual nunca tuvo que marcharse.

El Iberostar Tenerife falló frente al Burgos, y se ha complicado la vida en un calendario donde llevamos semanas diciendo que no es apto para cardíacos. La última derrota ha dejado serias dudas en el juego y en cómo debemos afrontar ese estilo de compromisos para no salir escaldados y con derrotas que no deberían de haber sucedido si todo hubiera seguido su camino natural.

Los de Vidorreta viajan a la capital Condal metido de lleno en una batalla que pudo haber sido innecesaria por la próxima edición de la Copa del Rey y además mermado en lo físico donde Gillet no podrá ser de la partida por una lesión, Lucca Staiger será duda hasta el último minuto y finalmente, un Nico Richotti que sigue con el proceso de coger ritmo competitivo después de un parón tan prolongado en el tiempo.

El compromiso de este fin de semana es de los de altura, pero también de los que los aurinegros son capaces de cambiar el rumbo en cuanto a resultados se refiere, dar un golpe sobre la mesa y demostrar que lo sucedido en las primeras jornadas no fue un espejismo. Ante Tomic, Thomas Heurtel y Chris Singleton intentarán que eso no suceda…