Por @rondoscutillas
La Navidad suele ser un tiempo de reunión y reflexión. Se celebra con los que están, se añora a los que se han ido y se da la bienvenida a los que regresan para compartir unos días con los suyos en la tierra que los vio nacer. Es tiempo de fe, buenos deseos, sorpresas, regalos y, sobre todo, es tiempo de ilusión.
Vale que lo que ha conseguido el Tenerife en el último mes no es para tirar cohetes. Es innegable que su juego es manifiestamente mejorable, pero también es evidente que se ha logrado detener la caída y que hay síntomas de recuperación mucho más tangibles que los famosos brotes verdes que se inventaron para que la oscuridad de la crisis no acabase con nuestros ánimos.
Para los que dicen que a este equipo solo lo sostienen los números, les dejo algunos argumentos más para que sigan reforzando su teoría. El Tenerife ha sumado siete de los últimos nueve puntos en juego y únicamente el Betis (con un pleno de victorias consecutivas) ha sido mejor que el grupo de Álvaro Cervera en las tres últimas jornadas. Hasta anoche, por cierto, los blanquiazules habían sido, además, el único equipo de la categoría que podía presumir de haberle ganado este curso a la UD Las Palmas. Ahora comparten ese honor con el Osasuna de Nino.
Otro dato irrefutable. El Tenerife vuelve a ser un equipo fiable desde el punto de vista defensivo. Se acabó la sangría de los goles sin ton ni son. Sólo han encajado un tanto (el de Lugo) en los últimos cinco partidos. Han pasado 274 minutos sin que nadie perfore la portería y, lo que es aún más importante, 604 minutos sin que ningún rival logre anotar en un gol de jugada. Igual esto también es mérito de Cervera, ¿no?
¿Qué ha cambiado la suerte?, probablemente. Quizá el disparo al poste del Sabadell hubiese hecho temblar de ira al Heliodoro de haber ido unos centímetros más adentro. Pero también me gustaría recordar que Ifrán estrelló un balón, en ese palo y en la misma portería, que le hubiese dado la victoria al Tenerife frente al Alavés de una forma más que merecida. El fútbol, de una manera u otra, te devuelve casi siempre lo que te quita. Y más en una competición tan larga como esta maratoniana Segunda División.
Hace una semana escribí que el Tenerife volvía a estar en el buen camino. Y creo que seguirá caminando por la acera de la tranquilidad mientras sea un bloque sólido, comprometido y sin fisuras atrás. Con esos ingredientes e Ifrán en el campo hay muchas posibilidades de seguir cocinando puntos. Los resultados, además, han hecho salir al Tenerife del descenso y cualquiera que haya hecho deporte sabe que siempre se trabaja mejor en el día a día desde el refuerzo que otorgan la confianza y el respaldo de los números positivos.
Las estadísticas son, en ocasiones, solo eso, estadísticas. Pero a mí, esta vez, me saben a esperanza antes de Navidad. Felices fiestas a todos.