Un amante integral del deporte sabe de la trascendencia social, en cuanto a empatía colectiva, emotividad y melancolía dominguera (arrastrada positiva o negativamente a lo largo de siete hermosos o nublados días) que despierta ciertas disciplinas en lo que irradian desde la cancha hacia las butacas de cada instalación deportiva, semana tras semana. En Tenerife somos miles los que nos congregamos dominicalmente en el Helidoro Rodríguez López o en el Santiago Martín (por indicar las canchas más bulliciosas y pobladas)para trasladar y que nos trasladen sensaciones positivas con las que andar con la cabeza un poco más alta. Los jugadores reciben nuestro aliento en busca de la victoria, y nosotros su compromiso. Pedir más a cualquiera de las facciones es cosa de egoismo.
Mi trayectoria profesional me ha hecho ser partícipe, desde el epicentro, de la idea, su síntesis y el desarrollo a lo largo de estos siete años desde su constitución, del Club Atletismo Tenerife CajaCanarias. Es éste un proyecto que ha buscado sobrepasar la búsqueda del resultado, congregando en sus dos secciones a lo más granado del atletismo regional en base a un hecho objetivo: su mejor marca de la temporada. Simón Siverio, Samuel García, Jonay Jordan y compañía comparten la misma senda que los jóvenes atletas que, temporada tras temporada, se ganan su protagonista espacio en esta casa común del atletismo regional.
De este modo, lo que partió como un asociacionismo bienintencionado de esta especialidad multidisciplinar en Tenerife ha abrazado, en poco tiempo, a sus hermanos atletas del resto del archipiélago, dándoles cobijo para que puedan competir en casa, con su familia, sintiéndose en
cada desplazamiento parte de aquello que les aporta la temperatura necesaria para entender la individualidad como excepción a desterrar cuando pisan el tartán.
Por todo esto, un amante del deporte en general, como es el caso de un servidor, no puede evitar sentir una puntual melancolía al aceptar lo que, por imposición de la realidad competitiva del deporte rey con mayúsculas, mis compatriotas se pierden. El Tenerife CajaCanarias compite en la máxima división del atletismo nacional, si bien esta
«liga» sólo consta de tres jornadas, todas ellas a celebrar (salvo casualidad muy casual) en territorio peninsular.
Ochenta deportistas de altísimo nivel, más de una decena de ellos internacionales en las diferentes categorías, nacidos o formados en nuestra tierra, no pueden mirar a la grada y enviar y recibir la correspondencia de su esfuerzo a una afición que, a buen seguro, estaría encantada de mantener una cita quincenal con ellos. Así es la realidad de cada deporte.
Pero siempre hay un consuelo, y no eso otro que comprobar como ellos, curtidos a diario en las mismas pistas, partes de un todo que ha sido puesto como referente de manera constante por el Presidente de la RFEA, José María Odriozola, como proyecto integral del atletismo a nivel nacional, son actores y espectadores, compitiendo y animándose en una retroalimentación grandiosa que hace que, si el deporte es arte, la familia del Tenerife CajaCanarias sea su obra maestra.
*Fernando Sánchez es Responsable del Área de Deportes Fundación CajaCanarias.