Redacción Deporpress| Los futbolistas argentinos del Sevilla FC, Lucas Ocampos, Ever Banega y Franco Vázquez, junto al holandés Luuk De Jong, se han metido en un aprieto tras revelarse su presencia en una reunión en la que estuvieron presentes más personas de las permitidas en la actualidad, atendiendo a los criterios de desescalada fijados por el Gobierno tras la crisis sanitaria originada por el coronavirus (COVID-19).
Fue, precisamente, la mujer de Banega la que delató a los jugadores al subir a Instagram varias fotografías, borradas horas después, en las que puede apreciarse hasta una docena de personas reunidas en un domicilio de la capital hispalense. En Sevilla, al estar en Fase 1, solo están permitidas las reuniones de un máximo de diez personas.
Las asistentes a esa reunión se enfrentan ahora a una sanción de las autoridades por incumplir el protocolo sanitario. Los futbolistas, además, podrían recibir una fuerte sanción de su club y de LaLiga, al vulnerar la hoja de ruta para la vuelta a la competición diseñada por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), Sanidad y el organismo que preside Javier Tebas.
Los jugadores de la competición española habían criticado duramente el protocolo de las largas concentraciones de seguridad que estipulaba el protocolo antes de los partidos. Pero, debido a hechos como el protagonizado por los jugadores del Sevilla, LaLiga estudia establecer esta medida de manera obligatoria unos días antes de que se reanude la competición.
En Alemania equivale a suspensión
Saltarse las normas de confinamiento no es algo nuevo dentro del mundo del fútbol. El técnico del Augsburgo alemán, Heiko Herrlich, se salió de la concentración de su equipo para ir a comprar dentrífico y la polémica en Alemania fue enorme.
El entrenador pidió perdón por su error a través de videoconferencia y explicó que abandonó la concentración de su equipo solo por unos minutos, con el chándal puesto, para acudir a un supermercado a comprar dentrífico y una loción hidratante para la piel. La Bundesliga, pese a sus disculpas, decidió sancionarlo con un encuentro de suspensión y no pudo dirigir al Augsburgo en el primer partido del campeonato germano, tras la reanudación por el parón del COVID-19, ante el Wolfsburgo (1-2) el pasado 16 de mayo.