Redacción Deporpress | Luismi Loro vivió una experiencia de lo más peculiar, en el partido de vuelta del primer play off de ascenso a la Segunda División. El Huracán Valencia regresó de Logroño con un valioso empate a uno, que quería refrendar como local. Sin embargo, las cosas comenzaron a torcerse cuando en el tramo inicial de la segunda mitad, Camochu puso en ventaja a los visitantes.
Los aficionados que acudieron a San Gregorio se temían lo peor cuando a los 64 minutos, el excentrocampista del Tenerife erró una pena máxima. El meta Miguel evitó el tanto del empate desde los 11 metros, e incluso después repelió una nueva acción de Luismi Loro. Pero todavía quedaba mucha historia por contar.
A los 70 minutos, el colegiado grancanario Juan Luis Pulido Santana daba por concluida su presencia en el partido, ya que una lesión le impedía seguir dirigiendo la contienda. ¿Y cuál fue la solución? Buscar un árbitro de Segunda B en la grada. Curiosamente, apareció en escena un trencilla, que este caso se encargaría de hacer de asistente.
Instantes después, un nuevo penalti a favor del Huracán Valencia fue transformado por Jesús Rubio, mientras el Logronés se quedaba con un jugador menos por la expulsión de Moisés. Más episodios. En la recta final del partido, con uno a uno en el marcador, el también visitante Chevi veía la cartulina roja. O lo que es lo mismo, el cuadro riojano se quedaba únicamente con nueve futbolistas, y en un margen de 15 minutos.
Con todo a su favor, Javi Navarro hizo el dos a uno para los locales, en la primera parte de la prórroga. Incluso con nueve jugadores, el Logroñés lo intentó hasta el final, pero se quedó sin el premio de un gol que le hubiera clasificado para el segundo play off de ascenso. Sigue adelante el Huracán Valencia de Luismi Loro. Un rápido resumen sería el siguiente: dos expulsados en los visitantes, dos penaltis a favor de los locales, el árbitro lesionado, que da paso a un asistente que estaba en la grada, presenciando el partido. Surrealismo en el fútbol español.