Por @rondoscutillas
El CD Tenerife vive una de las semanas más apasionantes del campeonato. La victoria del pasado sábado ante el Zaragoza y la visita del Córdoba al Heliodoro en apenas un par de días dibujan el escenario ideal para dar el golpe que todos esperamos desde hace meses. Es tiempo de ilusión. De unidad. Y, sobre todo, de esperanza.
Estos días se han despedido del Tenerife dos futbolistas. Uno para siempre y el otro con la idea de ganarse fuera el derecho a volver. Marc Crosas llegó el pasado verano con la etiqueta de alternativa al doble pivote Vitolo-Aitor Sanz y ha acabado en un rol marginal en las preferencias de Martí, incluso por detrás de Alberto, para jugar en la medular. El catalán, más allá del nivel demostrado en los minutos que tuvo, vino para jugar al fútbol y se marcha porque su prioridad, que sigue siendo la misma, era ya una quimera. Lo hace sin más. Sin ruido. Sin conflictos. Con buenas palabras para todos y tras tragar incluso con algún sapo que él nunca pescó.
La segunda baja blanquiazul en este mercado invernal es Jairo. A sus 23 años, habría que preguntarle, al canterano o a su representante, las razones por las que en agosto decidió tirar cinco meses de su vida deportiva por el sumidero sabiendo que aquí no iba a jugar un solo minuto. Ha tardado todo ese tiempo en aceptar la oferta de un club de Segunda B como el Melilla y, en verano, seguro que tampoco le faltaron ofrecimientos de la misma categoría. Una incongruencia que haya tardado tanto en darse cuenta de que, sin minutos, su vida futbolística es una ruina deportiva para él y para el Tenerife.
Volviendo al presente, este sábado se inicia la segunda vuelta con los blanquiazules mejor situados que nunca para acampar en la zona por la que llevan varios ejercicios esperando a llegar. Si obviamos la maldición que impide ganar dos partidos seguidos en casa desde hace ya demasiado tiempo, tenemos que la visita del Córdoba puede suponer un buen punto de partida para que el Heliodoro comience a sumar nuevos clientes que, en función del resultado y de la trayectoria deportiva, decidan subirse al carro atraídos por la bonanza clasificatoria.
A todos ellos les recomiendo paciencia. No esperen ver fútbol de Champions. Esto es Segunda División, uno de los campeonatos más igualados de todo el fútbol europeo. El Tenerife hizo un buen partido ante el Zaragoza y, sin embargo, el choque solo se decidió en una acción aislada. Un detalle a balón parado dio los tres puntos gracias a que Germán cabeceó un certero envío de Omar Perdomo desde el córner. Minimizar errores y rentabilizar ocasiones es lo que marca buena parte de partidos como el que llega este sábado. Y, en eso, la llegada de Javi Lara al Córdoba supone un plus para los andaluces en todas las jugadas que requieran de la precisión de un especialista como él en el golpeo de balón.
Dejo otra reflexión para concluir por esta semana. Este Tenerife solo va a crecer si logra alcanzar el justo equilibrio entre los ilusionantes datos que ha conseguido (un año sin perder en la isla o ser el cuarto equipo de la categoría que menos pierde) y la euforia desmedida. Se ha hecho un buen trabajo pero, ahora, toca rematarlo. Piensen que este equipo, de los últimos 10 partidos, ha ganado 5, ha empatado 4 y ha perdido 1. Y, con esas cifras, no da aún para tener domicilio fijo en la zona de playoff. La montaña se hace ahora más escarpada y, si no se suma de tres con tres con cierta regularidad, será más fácil caer que seguir con la escalada.