Por @AleixValero
Dicen los profesionales del fútbol que no hay mejor remedio o bálsamo tras una derrota, incluso una mala serie como la del CD Tenerife de cuatro partidos sin ganar, que cuanto antes empiece el siguiente partido, mucho mejor.
Así nos plantamos en la primera ronda para los blanquiazules de la Copa del Rey sin haber digerido apenas el primer tropiezo, en Málaga, que una semana más dejó sensaciones agridulces.
Sigue empeñado el equipo de Etxeberria en esperar a las segundas partes para dar su mejor versión, aunque la derrota ante el líder creo que está cargada de matices; el más importante el nivel del rival, plantilla hecha a golpe de talonario para volver a Primera División y jugando en su casa, donde volarán pocos puntos.
Semana importante pues para los jugadores y su autoestima, y para que Etxeberria empiece a disipar las dudas de los menos pacientes del entorno tinerfeñista. Dos partidos en casa, en el que el más importante será, en teoría, ante el más débil de los dos rivales, el Reus, y el más complejo será el de mañana ante un Cádiz que anda navegando entre aguas tormentosas en lo institucional, y que en lo deportivo cuenta solo con dos puntos más que los insulares.
Será un nuevo regreso de Álvaro Cervera, que no ha ganado en el Heliodoro desde que dejara este banquillo, en un choque marcado por las rotaciones, algo descafeinado, pero que debe de servir para calmar las aguas y devolver cierta cuota de ilusión entre el tinerfeñismo, tan dado a pasar del blanco al negro sin detenerse en la amplia escala de grises que hay por medio.