La temporada que está por comenzar será a mi juicio delicada. Lo digo con conocimiento de causa y por dos sencillos motivos. Sé de lo que hablo y usted me entenderá, cuando lea lo que escribo gracias a la oportunidad que me brindan los compañeros del periódico digital Deporpress, que para el Tenerife va a ser un curso duro.
Tener al eterno rival en la mejor liga del mundo es algo que hará, a mi juicio, al Heliodoro menos tolerante con los dirigentes, técnicos y jugadores del conjunto blanquiazul. No será lo mismo que al estadio de Gran Canaria vaya el Real Madrid, a que venga al Heliodoro la Llagostera (con mucho respeto para esta entidad de la comarca del Gironés). No será igual viajar a diferentes escenarios de Catalunya. Por ejemplo, los amarillos a Camp Nou y los blanquiazules a Montilivi (por muchos recuerdos hermosos que nos traiga a la mente ese viejo estadio). Esto es algo que ya pasó en el año 2010. Mientras Cristiano Ronaldo marcaba en el Heliodoro con el Real Madrid, la ya desaparecida UD Salamanca visitaba el Gran Canaria para llevarse un punto y enfadar más aún al respetable amarillo.
El día que Román Martínez marcó en el Vicente Calderón, la UD Las Palmas no salía viva del nuevo Castalia con un gol curiosamente de Guzmán Casaseca. Qué quiero decir con esto? Que el aficionado chicharrero, no va a comprar empates como en tiempos pretéritos, ni “jogo bonito” sin puntos. Que la gente, que no es tonta, no quiere ir una temporada más al Rodríguez López a sufrir y a que la anestesiemos. Los birrias del Tete quieren ver a su equipo ganar, sumar y escalar hasta la meta final, como bien dice su himno. Siempre fue así, el yin y el yang, el Real Madrid y el FC Barcelona, Boca Juniors o River Plate.
El otro motivo por el que pienso que será un año complicado, es el del cambio de dirección en el club de la calle Barajas Prat (me gustaba más decir aquello del club del Callejón del Combate). Miguel Concepción con sus cosas buenas que las tiene, y malas que las acentúa, dejará el Tenerife, eso dice, antes de que arranque el curso 2016/2017 y no creo que en el año de su hasta luego tenga intención de crear un equipo ascensor. El presidente está muy desgastado, con más de un caldero al fuego por atender fuera del deporte y con poco dinero para gastar. A eso le sumo la gran mentira que nos envuelve. La “canariedad” y su demagogia. Nadie quiere jugar en el Tenerife por amor a los colores, nadie. Los que estuvieron no vendrán para sentir el escudo y los que quieren asomar la patita lo quieren utilizar como trampolín. Nadie está en el Tenerife por amor al escudo, algo que en el siglo XXI es lógico. Con todo esto sufro porque creo que será un año en blanco como mal menor. Ni lo mejor está por venir, ni en menos de lo que piensas. Apuesten por el “es lo que hay”. Espero equivocarme y tragarme todo esto con un regreso a Primera del Tenerife de Miguel Concepción en el año de su adiós.
Juanjo Toledo
Jefe de deportes de Canarias Radio L.A.