Redacción Deporpress| Ventura González lleva décadas siguiendo al Tenerife. Desde la etapa más modesta en la Segunda División B hasta los años dorados de la década en la élite del fútbol nacional y las competiciones europeas. Jefe de la sección de Deportes del periódico El Día, visita la redacción de DEPORPRESS para conversar sobre el representativo blanquiazul sin dejarse nada en el tintero. Como sucedió la semana pasada con Luis Padilla, la entrevista desvela múltiples entresijos y un sinfín de temas abordados.
Certero como pocos periodistas en su análisis y maestro a la hora de definir situaciones, González se autodefine como un «romántico del fútbol» y defiende un Tenerife que recupere su identidad sobre el terreno de juego, a través del buen fútbol y el dominio del juego, como el camino más corto hacia el éxito. También se moja en otras cuestiones como la labor realizada por nombres propios como Miguel Concepción, Juan Carlos Cordero y Luis Miguel Ramis sin dejar de lado otros asuntos de máxima actualidad como el centenario de la entidad.
Deporpress: ¿Cuál es su balance de lo que ha hecho el Tenerife hasta ahora en la presente temporada?
Ventura González: El Tenerife ha sido un equipo irregular. En el contexto global, el proyecto es fallido. Había expectativas de conseguir unos objetivos y, aunque desde el punto de vista matemático, no son aún inaccesible soy de los que piensa que no importa el final del camino, sino cómo lo vivas. La temporada ha sido un sufrimiento. El trayecto ha sido muy desagradable y, con independencia del puesto final que consiga el equipo, ha sido un proyecto fallido respecto a la idea inicial que había. No ha sido un fracaso, porque no se puede asociar a esa palabra a algo que no ha terminado todavía, pero insisto en que ha sido un proyecto fallido.
DP: ¿Qué es lo que ha fallado entonces a su juicio?
Ventura González: Principalmente el conductor del grupo y el que lo eligió. El escalón de responsabilidades va en función de dónde se acentúa el error. He pensado muchas veces en los últimos meses acerca de cuál era el enfoque futbolístico que perseguía Cordero con esta plantilla y aún no termino de encontrar una orientación clara, más allá de una idea de versatilidad y una apuesta a que el equipo fuese capaz de jugar a muchas cosas. No veo una identidad futbolístico en que Apeh sea el sustituto de Borja Lasso. Y el ejecutor de la idea, que era Fran Fernández, tampoco le dio sentido. Recuerdo que la idea del primer partido contra el Málaga no tuvo nada que ver con la del segundo encuentro en Alcorcón. No sé si era un equipo hecho para apretar arriba y para intentar mezclar con las transiciones. Sobre todo porque no tuvo un sentido claro, ni una orientación. Esta es una plantilla sin una identidad definida.
DP: Pero tras la llegada de Ramis, afortunadamente, el escenario ha cambiado
VG: Porque ahora hay un técnico que sabe a lo que se puede jugar. Lo que ha hecho Ramis es más coherente que inteligente. Ha hecho un kit de supervivencia con el equipo. Lógicamente, en esa misma apuesta, va implícita también una demostración de las limitaciones de la plantilla. Cuando el Tenerife encaja primero y se ve obligado a ir a buscar cosas, evidencia que es un equipo que no tiene fútbol con la pelota. Ramis lo ha llevado al terreno donde cree que puede competir. Pero sigo viendo un equipo con tendencia a la desconcentración y con limitaciones individuales. Ahora defienden replegados y buscan la oportunidad jugando al espacio con futbolistas como Sol y Apeh. Ha tenido resultados pero, por el camino, también ha dejado claro que solo tiene ese recurso para sacar puntos. No es un equipo que se pueda permitir cambiar el curso de las cosas según sea la situación del partido.
DP: El domingo visita el Heliodoro un Albacete que llega como colista. ¿Qué tipo de partido espera?
VG: Espero el mismo partido de siempre. No veo al Tenerife llegando al gol a través del dominio y la superioridad. La gran virtud de este Tenerife es convertir la paciencia en un acto de fe. Saben que, desde el 0-0, cuando llegue la ocasión, podrán jugar más a su manera con el marcador a favor. Pero no lo veo dominando el partido, ni yendo a buscarlo. Igual cede la pelota y busca explotar otra vez las debilidades de la defensa del Albacete con la capacidad de Fran Sol para ganar espacios y disputas, que hace que el resto aproveche y genere ocasiones. Particularmente, no me parece que el Tenerife tenga otra manera de meterle mano a los partidos. Ha cogido confianza porque ese plan le ha salido bien y le está dando resultados. Pero el partido contra el Alcorcón, por ejemplo, fue de una pobreza futbolística enorme, sobre todo en el primer tiempo. Lo que ocurre es que tenían en la cabeza el hecho de que si esperaban su momento, lo podían encontrar. Y así fue
DP: Antes hablaba del proyecto del Tenerife y no sé si tiene una idea aproximada del modelo que podría estar más cercano al éxito en una categoría tan competitiva como la Segunda División.
VG: Aquí hay dos caminos que coger. El corto, que es traer siete jugadores nuevos cada verano y encontrar futbolistas como Fran Sol o similares. Me refiero a profesionales que no son tuyos, y que difícilmente podrán serlo, y ver si alguna temporada sale bien. Y el otro, que sería un proyecto institucional nuevo. En el que se siembre una idea que el club pueda continuar. Considero que intentar subir a empujones no sale rentable. Y me refiero a cambiar de entrenador cada seis meses o trayendo diez jugadores cada verano. El Tenerife debe recuperar una identidad, que te ofrece la propia historia. Este equipo, jugando de determinada manera, ha sido muy competitivo y ha llegado muy lejos. Sobre todo cuando ha apostado por la continuidad de sus entrenadores durante dos o tres años. Ahora quiere conseguir un ascenso económico, a empujones y tronchando los proyectos. Pero eso ha resultado ser una completa pérdida de tiempo en los últimos cinco o seis años. Todo es fruto de la improvisación. Si quieren ascender ya en el año del centenario, van a volver a salir a la próxima temporada con un equipo con siete jugadores nuevos. Pero si de verdad queremos arreglar el problema y tener un Tenerife competitivo hay que crear una idea futbolística. Y, en ese apartado, lo único que existe es un trabajo de cantera que, curiosamente y con la excepción del traspaso de Luis Milla, es el que ha dejado los mayores dividendos a la entidad por la venta de jugadores.
DP: ¿Hay base en la plantilla actual para crear el Tenerife que usted propone?
VG: El problema aquí es que la improvisación no deja sedimentar nada. Víctor Moreno, el anterior director deportivo, hizo una gestión muy deficitaria. Infló los contratos, no tuvo la aceptación del vestuario y fracasó. Pero dejó activos indiscutibles en el club como Álex Muñoz, Shaq Moore, Nikola Sipcic y Álex Bermejo. Todos ellos son jugadores que le indican el camino al Tenerife. Aquí se trata de captar, promocionar, vender y, a través de eso, crear una plantilla. Eso siempre ha sido un funcionamiento muy rentable para este club. No olvidemos que ya lo hizo durante los primeros años en Primera División y le fue muy bien. ¿Qué activos van a quedar de esta plantilla de Cordero?, ninguno. No creo que el Tenerife pueda rentabilizar, con todos los respetos, a Jacobo, Apeh, Folch o Pomares. Quiero decir que, si no hay una continuidad en la línea de trabajo desde la dirección deportiva que tiene que consolidar la idea que falta, la improvisación no va a permitir construir nunca algo duradero. Habrá que buscar otra vez a cinco jugadores cedidos y gastarte lo que tengas en intentar subir cada año. En ese sentido, soy partidario de repetir experiencias pasadas que han funcionado. Por ejemplo, el equipo que sube a Primera en 2009 es porque tenía un germen en 2008. Aquel equipo ya tenía a un Nino goleador, pero luego fueron capaces de multiplicar el potencial ofensivo cuando vinieron Kome, Alfaro y Richi, Eso era trabajar sobre una idea y lo de ahora es improvisar.
DP: Hablaba antes de la cantera como uno de los caminos sobre los que consolidar esa idea de proyecto a medio plazo
VG: Pepe Mel dijo hace poco que desde que él entrena a Las Palmas, el Tenerife ha tenido a siete entrenadores. Y eso es porque la UD tiene un cauce y, como casi todos los equipos, también se equivoca con lo que trae de fuera, pero siempre respeta su idea. Tiene un flujo de jugadores creados en la casa que, aunque discrepo con Juan Manuel Rodríguez y no creo que el jugador grancanario tenga una formación técnica superior al tinerfeño, les da una fe que aquí no hay. Sobre todo porque la desarrollan a través del espejo en el que se miran y eso sucede porque la puerta está abierta. El canterano del Tenerife, para subir ahora al primer equipo, tiene que derribar la puerta. Ahí está Ethyan en el filial o Jorge Padilla en el primer equipo. El trabajo de cantera del Tenerife es muy bueno. Tal vez falte un poco de tecnificación para que el jugador no salga con debilidades. La labor de captación tiene las trabas históricas de esta isla. Y cierta mala fama, pero ahí está el ejemplo de Ethyan viniendo desde la Cruz Santa. Y, luego, el trabajo de formación es excelente. Los traspasos más importantes de este club vinieron de los 2 millones de Ayoze Pérez y los 3,2 de Nano. Pero todo ese encaje para los canteranos se hace más difícil con un entrenador nuevo y una idea improvisada. De lo que fue Jorge Padilla con Rubén Baraja a su notoriedad cero en la actualidad, han pasado por el banquillo del Heliodoro dos entrenadores con urgencias que han preferido irse a algo más hecho. Padilla explotó hace solo un año con Baraja como entrenador, pero desde entonces la realidad es que ha ido jugando cada vez menos. Y, claro, así cuesta muchísimo.
DP: ¿Es Ethyan la gran esperanza actual de la cantera blanquiazul y considera que debería estar ya, como mínimo, en dinámica de entrenamientos con el primer equipo?
VG: Ethyan demuestra madurez como futbolista con sus números y, con independencia de su edad, hay que ir dándole escalones para que adapte su crecimiento al marco donde se va a desarrollar. Hay ejemplos como Pedri o incluso el de Raúl González en el Real Madrid que apenas pasaron por el filial y llegaron rápido al primer equipo porque rompieron con todos los moldes. La edad no puede frenar ese proceso y hay que celebrar Ethyan haya alcanzado ya esa madurez futbolística y, por supuesto, hay que aprovecharla. Ayoze Pérez fue otro delantero que llegó al Tenerife sin hacer carrera casi en el filial. Esas figuras precoces hay que aprovecharlas y no pararles los pies. Lo que ocurre es que Ramis vino para salvar al equipo y a procurar ganarse un contrato para el año que viene. Me parece muy lícito y, tal vez, no tenga la inclinación de pensar un poco más allá promocionando a un jugador de la cantera en partidos en los que él quiere otra cosa. El conflicto está siempre en la situación del equipo, que es el resultado del club y de los actores que lo dirigen. Por eso este proyecto, con independencia de cómo termine la temporada, es un proyecto fallido. Afortunadamente, es una especie de fracaso silencioso porque, sin público en el estadio, el eco de la contestación popular no se puede medir.
DP: Habla de contestación popular y no sé si ve a Miguel Concepción al frente del Tenerife durante su centenario
VG: La decisión es solo suya. Me lo imagino queriendo seguir y es una aspiración que tiene. No me imagino que él tenga que someter su decisión al juicio externo. Es un tema de conciencia. Le tengo mucho aprecio personal a Miguel Concepción. Él sabe que la realidad de su gestión se valorará cuando se haya ido del Tenerife, en lo bueno y en lo malo. Pero, ahora mismo, es el eje de la discusión. Sus conflictos a otros niveles, empresariales y personales, son un caudal imparable para la contestación popular. Y el tema de la Fundación es un tema más ético que moral, pero lo que no es ético no es admisible. Si pierde el debate ético, pierde la razón. Miguel Concepción tiene la decisión en su conciencia y tomará la que él quiera. El caudal de la contestación popular es imparable y no creo que ningún líder pueda llevar a cabo su proyecto si cuando coge el micrófono para hablar lo acallan las protestas. Lo que ocurre es que la contestación en el estadio no deja de ser resultadista. Si el Tenerife va bien, gana 3-0, van primeros en la clasificación y juegan el fútbol que a la gente le satisface, todo eso no existirá. Pero tampoco veo aficionados que vayan a un estadio a celebrar un superávit económico, ni la disminución de una deuda.
DP: Hablemos del próximo proyecto deportivo, el que iniciará una parte del año del centenario, ¿confiaría en Luis Miguel Ramis como el mejor candidato para el banquillo?
VG: No estoy seguro de Ramis como conductor del próximo proyecto. Me gustaría que el Tenerife crease un proyecto con más paciencia y más tiempo. Y que pusiese al frente del mismo a alguien con cero desgaste. Pero aquí lo que ha pasado con los últimos entrenadores, salvo con Baraja que fue el único que no quiso continuar, es que vienen a salvar un proyecto torcido y eso les provoca un desgaste en la primera mitad de la gestión del año siguiente. Reconozco que lo de Ramis tiene un mérito extraordinario, pero el equipo no me gusta nada. Como técnico ha conseguido lo esencial, que es evitar problemas en la clasificación. Particularmente, empezaría de cero en la 2021-22.
DP: ¿Cuál sería su elección entonces si dependiese de usted?
VG: Tengo el perfil, pero no el candidato. Sé que soy muy pesado con esto, pero me gusta un Tenerife que juegue con el balón y no es por ser un romántico de esta historia. Hay que apostar por un equipo de calidad que juegue con el balón. En Segunda y en todas las categorías se puede jugar así. Y está demostrado. El Tenerife perdería poquísimos puntos con cuatro o cinco peloteros de nivel. El Heliodoro es decisivo para el desarrollo de ese proyecto porque es un estadio que gana puntos. Traería a alguien que tenga la capacidad de liderar el proyecto de un equipo que quiera jugar al fútbol. Lo de López Garai de la temporada pasada, por ejemplo, fue una pena. Pocas veces había visto al Tenerife jugar tan bien a la pelota, pero no tuvo medida en preservar cierto equilibrio y llevó su idea demasiado al extremo. Personalmente, yo le daría el timón a un entrenador de balón y de fútbol. Me gustaría que el próximo Tenerife fuese un equipo que juegue al fútbol.
DP: Lo que ocurre es que en el fútbol de ahora se juega más a aprovechar el error del rival y a conservar que a intentar proponer. Se trata de aprovechar el esfuerzo y la propuesta futbolística del adversario en beneficio propio. Y casi todos los equipos juegan ya así.
VG: Es cierto, pero jugar proponiendo cosas no es inviable. De hecho, no está descatalogado. Lo que ocurre es que es más barato el otro fútbol y es más difícil hacer cosas creativas que hacer cosas simples. Ahora se apuesta por trabajar sin el balón y buscar jugadores físicos. En lo físico se iguala todo y por eso hay tanta igualdad en el fútbol actual. El balón es lo que marca realmente la diferencia. Ves al Mallorca o al Almería en Segunda y compruebas que se puede jugar bien al fútbol y estar arriba. Hay que crear eso. Las Palmas juega así cuando tiene posibilidades de hacerlo así que, casi siempre, es en casa. Lo primero que se me ocurre es considerar básica la lectura del Tenerife en Segunda División. Este equipo no tiene que seguir la corriente o las modas. Insisto en que debería recuperar sus señas futbolísticas históricas y apostar claramente por eso. Cuando se juntaron Alfaro, Kome, Nino y Richi metieron 49 goles entre todos y el equipo subió ganando mucho fuera de casa. Es cierto que eso fue en 2009, pero lo sigo viendo igual de vigente ahora. En Primera, por ejemplo, no han fracasado la Real Sociedad o el Betis por jugar cómo juegan. La coherencia, desde mi punto de vista, está en buscar un director deportivo que crea en eso y que busque un entrenador que le ejecute esa idea. Mal vamos si cada año decidimos cambiar de director deportivo y este, para sobrevivir a su vez, cambia de entrenador cada seis meses. La apuesta del Tenerife se ha empobrecido porque los jugadores que han venido no te dan valor para más.
DP: ¿Cómo vive los preparativos del centenario del Tenerife y qué le parecen las iniciativas que se están adoptando hasta el momento?
VG: Pues estoy muy tranquilo y muy orgulloso. Los hermanos Galarza, Juan y José Miguel, junto a Luis Padilla son los mejores fichajes que ha hecho el Tenerife desde Nino. No encuentro a nadie que sea más importante para el club que estos tres compañeros que están haciendo una labor dificultosa. Han emprendido una prospección complicada, hasta la profundidad de los tiempos en los que la documentación era muy escasa, para dotar al Tenerife de una referencia sobre un pasado de nada menos que 100 años. Es algo maravilloso. Desde fuera, lo veo como cumplir un sueño y acabar, al mismo tiempo, con una frustración. Este club estaba enfadado con su pasado y obvió, hasta hace poco, la posibilidad de reencontrarse con sus orígenes. Ahora está en buenas manos y será un Centenario de todos. Estoy convencido de que estará muy bien planteado y tendrá la participación de todo el que quiera estar. El crecimiento del club, a nivel institucional y social es indudable. Se ha abierto a las redes, a las tecnologías y se ha significado con los mejores clubes del país en estos soportes. El crecimiento social es de vanguardia y, particularmente, duermo tranquilo porque sé que el centenario está en las mejores manos posibles.