Redacción Deporpress | Un derbi siempre es un derbi. Y ahí, da igual la categoría, la situación de cada conjunto o el estado anímico de los futbolistas. Incluso da igual que sean adolescentes. Como muestra, un botón. Este fin de semana se disputó el partido de máxima rivalidad del municipio de La Laguna, entre el Juventud Laguna y el CD Laguna dentro de la categoría cadete. Un duelo apasionante que terminó con empate a tres en el marcador y que dejó buenas sensaciones en los aficionados que prácticamente llenaros el anexo del Francisco Peraza. Si hay alguien que conoce bien este tipo de enfrentamientos es el técnico del Reale Juventud Laguna, Santi Lemus, ya que ha estado en ambos lados de La Manzanilla como entrenador del cadete de sendas escuadras. .
El preparador tinerfeño intentó restarle trascendencia a este tipo de choques, porque “no dejan de ser tres puntos y yo como entrenador me intento centrar en los chicos más que en los partidos”. Aunque luego matizó que “lo externo te vincula a saber que estás jugando un partido diferente”. “Incluso”, continuó, “los árbitros vienen advertidos y pasan cosas como este partido, que sacaron 12 o 14 tarjetas y expulsaron a los dos entrenadores”. “Casi se pueden cargar un partido, pero tampoco hay que centrarse en eso”, agregó.
Y es que, “se vive diferente”, recalcó Lemus, porque “este año, al estar en un club que confía mucho en la cantera y se implica mucho más, te sientes importante”. El Reale es, a su juicio, “un equipo que le gusta invertir en material para la cantera, te exigen que tengas una preparación y están detrás de ti para que los chicos no se dejen dormir”. Además, “allí los chicos se conocen, coinciden en el campo entrenando, los dirigentes tienen rivalidad y se nota también en el ambiente, porque el campo estaba lleno, pero al final quieres ganar por los chicos, aunque sea un partido de tres puntos igual”.
En cuanto a esta campaña, lamentó que “nos tocó empezar ante los rivales de la parte alta de la clasificación, pero mejor es así porque te sirve para seguir entrenando bien y ver en qué parte puedes estar”. “Al final tienes que jugar contra todos”, prosiguió, “y cuando intentas introducir un modelo de juego donde el jugador tenga que pensar, donde tenga tres o cuatro variantes para resolver una acción, eso cuesta”. Explicó que “cuando pasan a segundo año de cadete llegan jugando sin pensar y todo lo que sea intentar asociarse tiene sus riesgos”. “Ahora estamos cometiendo los típicos errores de estar comenzando”, puntualizó.
Sin embargo, lo tiene claro: “mi idea es que esto sea un proyecto de coger un bloque y subir con ellos hasta arriba y que cuando llegues a División de Honor no te coja de nuevo”. “Me lo propusieron y no me lo pensé”, recordó, así que la idea es ir ganando años para que sean capaces de competir al mejor nivel”. Lemus entiende que el modelo a seguir es de un equipo “que sepa lo que hace”, porque así “tiene más opciones de ganar”, por lo que “solo queda que los chicos se lo crean”. “Cuando dependes de un milagro asumes menos riesgos y nosotros jugamos para ganar; eso cuesta, pero cada vez estamos más cerca”, finalizó.