Por @juanjo_ramos
Semana de muchos temas y poco tiempo para análisis profundo. De esas que invitan al potaje de asuntos en esta cita periódica que me brindan los amigos de Deporpress con ustedes. Intentará habla de todo en pocas líneas.
El acontecimiento de la semana es la Final Four de la BCL. Y es una lástima que al aficionado de la Isla le esté costando entenderlo más de lo que se esperaba. Que todavía queden entradas, aunque sean pocas, y que haya tenido que recurrir el Iberostar Tenerife al reparto entre empresas (pagando) de algunos lotes refleja cierta falta de reconocimiento. Menos mal que todo se olvida este viernes. Porque al final el Santiago Martín estará lleno y lo que importa es lo que suceda en la cancha.
A la misma hora, prácticamente, jugará el Fígaro Haris en Taco ante el Naturhouse Logroño el tercer partido de la final de la Superliga. Estos de Teledeporte son unos genios eligiendo horarios. Y muy sensibles a lo que rodea al evento. Menos mal que las de David Martín tienen sus fieles y el Pablos Abril estará lleno de igual manera (caben poco más de 1.000 personas). Las blanquiazules tienen que ganar para forzar el cuarto de este playoff. No toca ganar la Liga este año. Sorprender al gran favorito a partido único (lo hicieron en la Supercopa y la Copa) tiene mucho mérito. Pero al mejor de cinco…
Y hablando de partidos únicos, el del CD Tenerife. Porque será el primero contra el UCAM en su estadio, que es el viejo estadio del Real Murcia. Afloran recuerdos como el partido de la salvación en la temporada 05-06, la de peor planificación deportiva que recuerdo en el club insular. Fue en la penúltima jornada y con los de la casa (Ángel y Ayoze García) al rescate después de tropecientos fichajes.
Un empate como ese valdría este sábado, pero después de tres consecutivos habría que comparar con los resultados de los rivales directos para saberlo con exactitud. Lo que sí es cierto es que al ascenso directo se llega de tres en tres. No de uno en uno.
No viaja Cristo González, instalado en el “no es no” pedrosanchista en el asunto de su renovación. Dudo que sea una medida del club para presionarle. Fundamentalmente porque esa intermitencia parece tibia. Y no veo a Martí metido en un fregado de esos. Además, el error ha estado en permitir que la negociación se eternice durante ocho meses. Una torpeza que, cometida por otro actor, estaría en boca de los críticos más habituales. Los de los intereses. Gente que se arrima al árbol que más sombra da sin darse cuenta de que igual el viejo roble de siempre tiene raíces más profundas de lo que ellos piensan.