Skip to main content Scroll Top

En los besos, por @ivanvillanua

Martí les dará en los besos. Expresión utilizada principalmente por nuestros abuelos en épocas pasadas y que resumirá perfectamente el futuro de un entrenador que está llamado a hacer cosas grandes en la isla. Y les dará en los besos (no a mi), a quienes pensando que ayer iban a degustar el menú degustación del Kazán, se mosquearon porque solo les dieron bocadillo de lomo y queso. Claro, tales paladares, acostumbrados cada quince días a llevarse las manos a la cabeza por el excelente juego del equipo, quedaron defraudados. Muchos incluso, ante tal tropelía con el balón en los pies, rezaron para que regresara Agné y su extraordinaria visión de ataque italiano.

Martí les dará en los besos. Porque en Segunda División primero hay que salvarse y luego ya se verá. Y si todos los partidos son un truño, da igual. Esto es un negocio. Una empresa. Y para ganar más dinero hay que ascender a Primera. Da igual como se juegue. Si se sube, se podrá fichar a mejores profesionales. Mientras tanto, como si el ‘patadón arriba y a correr’ se instala de por vida en la categoría de plata.

¿En qué momento pasamos de comer chopped a langostinos? ¿Cuándo fue el instante en el que los que silbaron ayer al equipo dejaron de comprar en los pasillos de textil de Alcampo para hacer dispendios en las boutiques de El Corte Inglés? ¡Qué finos hemos salido de repente! Seamos sensatos. Con lo que tenemos debemos seguir jugando y ganando partidos. ¿El mejor arranque desde hace tres años y silbamos a los pibes? A veces pienso que lo que nos gusta es pasarlo mal, navegar en la zona de descenso y llegar a casa mosqueados, empezar la semana mosqueados y llegar al fin de semana más mosqueados. Ese masoquismo habitual del que nadie tiene referencias directas sobre su procedencia pero que, de repente, se asienta en la voluntad de varios aficionados sin sentido alguno.

A Martí hay que renovarlo ya. Darle más tiempo y que empiece a planificar el próximo año. Y felicitarlo porque hemos recuperado la senda de las victorias. Y si jugamos mal, da igual. Ganamos. Martí les va a dar en los besos, recuérdenlo cuando haga algo grande. Ese día les permito beber Moët. Mientras, me quedo disfrutando de un vaso de agua fría y las alegrías que me dan los tres puntos de los pibes cada siete días.