Skip to main content Scroll Top

En la guagua

Por @juanjo_ramos

Escribo este artículo en la guagua que nos conduce desde el aeropuerto Reina Sofía hasta Santa Cruz. Puse los pies en el suelo a las 8:00 y no he parado. Que si a las taquillas del Carranza, que si al hotel que habla Concepción, paseo por el casco antiguo de Cádiz para almorzar, recoger las cosas en el hotel, caminando al estadio, partido, páginas del periódico tras las ruedas de prensa, carretera a Sevilla y avión de vuelta. Es posible que a eso de las 5:15 esté ya descansando. Con suerte.

Suerte como la que tuvo el Tenerife. Reconozcámoslo. Porque debió perder por más. Ayer se salvó de un gol legal que fue mal anulado y sobrevivió a un partido del que sale en desventaja para la vuelta, pero corta para los méritos desplegados en Carranza. Me esperaba algo así de Álvaro Cervera. Un planteamiento asfixiante, que ahogara a los blanquiazules. Lo que no me esperaba era algo así de Martí, que inventó el día que no tocaba. Como si el partido no fuera una final.

Y vuelvo decepcionado con la actitud competitiva de un equipo que no nos ha fallado durante 42 jornadas en esa faceta. No hubo desidia (¡Válgame Dios!). Fue cuajo, solidez, madurez para afrontar un duelo de este tipo y calibre. Solo vi a Raúl Cámara resistiéndose a la situación, peleando contra los elementos, achicando agua del barco. A los nuestros les temblaron las piernas el día menos indicado. Besaron la lona en una ocasión, pero se quedaron en pie para el siguiente asalto.

Y eso es lo bueno. Las malas sensaciones de la ida pueden borrarse de un plumazo en la vuelta. Basta con volver a ser el Tenerife. El competitivo, el que niega el paso a las malas noticias, el que da más alegrías que penas en el Heliodoro. Basta un 1-0 tras 120 minutos siempre que se marque antes del 90. Pero igual hacen falta 3 si marca el Cádiz. No hay margen de error. Todo o nada en 90 minutos. Seguir adelante o vacaciones. Yo creo en la remontada. De momento, no me bajo de la guagua. Como muchos que se subieron este jueves y ya andan arrepentidos. Gente de poca fe.