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En frío

Por @juanjo_ramos

No hablar en caliente te deja la posibilidad de realizar una reflexión más pausada sobre la situación actual del CD Tenerife y responder a las preguntas que muchos me han hecho durante estos días a través de las redes sociales o en la calle con la pausa necesaria.

El equipo. Lo veo mal, lejos del nivel competitivo que se le presupone. Pero el domingo ante el Lugo dio un paso adelante en funcionamiento y se quedó a un paso de la victoria. Puede que le falte último pase, intención y un punto de agresividad. Pero sobre todo carece de confianza. Está en un momento delicado, en el que reacciona y crece o se hunde y le costará salir. Cualquier cosa que hagamos en su contra le acerca más a la segunda opción.

Los cánticos. En esta Isla hay que andar diciendo que cada uno es libre de pensar lo que quiera y reclamar lo que considere oportuno. Siempre de forma pacífica, como sucedió el otro día. La afirmación del respeto a los que protestan es casi un paso previo obligado para pedir el mismo respeto a los que pensamos que esos cánticos ni ayudan en nada al equipo ni van a conseguir el objetivo que se proponen.

Miguel Concepción. El presidente no se va a ir. Es el máximo accionista y controla directa o indirectamente más del 40 por ciento del accionariado. Hace solo dos años aplastó a sus rivales. Remover ese debate es, en ausencia de una alternativa real y sólida, una pérdida de tiempo. En algunos casos refleja la no aceptación de aquellos resultados electorales. Como no entraron los míos, me enfado y no respiro.

Alfonso Serrano. El desgaste que ha experimentado su figura aconseja un relevo en el cargo de director deportivo. Un cambio le vendrá bien a la institución y a él mismo. Pero a final de temporada. No obstante, en su trabajo hay notables aciertos. Sobre todo en el capítulo de fichajes. Sirvan Choco Lozano, Bryan Acosta, Luis Milla, Longo, Casadesús, Villar, Gaku, Amath, Aarón Ñíguez, Dani Hernández, Malbasic o Naranjo como una docena de ejemplos. Hay más. Por contra, sus errores en esta su segunda etapa como blanquiazul han estado más relacionados con la gestión de los entrenadores: las renovaciones de Agné y Etxeberria y la tardanza en prescindir de Martí.

El entorno. He guardado estos días un respetuoso silencio y he hecho caso a aquellos que, de vez en cuando, me piden que no me meta en líos. Eso no me impide decir que hay una parte del periodismo de esta Isla empeñada en que salgan del Tenerife profesionales valiosos y honrados. Que disfrazan con la conveniencia de un cambio sus verdaderos intereses. A los que no opinamos igual nos descalifican. Sus actos hablan por sí mismos. Espero que esta reflexión, sosegada y de perfil bajo, no sirva para que algunos sostengan que sigue la guerra. No hay guerra cuando solo agrede una «parte».