Siete puntos en tres jornadas acreditan que la solución Martí le está funcionando al CD Tenerife. Y no solo a nivel cuantitativo, que los números no engañan, sino también a nivel cualitativo: el equipo blanquiazul ha cambiado drásticamente y encara los partidos con una ambición desconocida desde hace mucho tiempo.
Visto lo visto, sin pecar de optimistas, y sabiendo que en esta plantilla hay carencias, no me extrañaría nada que a lo largo de la segunda vuelta viéramos más al Tenerife moverse de media tabla hacia arriba que hacia abajo. Y a todas estas aún sin conocer los planes de Miguel Concepción en cuanto a convocatoria de elecciones, sí tengo que decir que el tinerfeñismo debe de caminar muy junto en busca de un cambio de rumbo que nos vuelva a colocar en el horizonte como único objetivo la Primera División.
Y ahí, tanto Paulino Rivero (que yo espero que se presente), como Pier Luigi Cherubino (que ya ha dicho que se presentará), o cualquier otro tienen que entender que ahora sí, más que nunca, hemos de recuperar el espíritu y la ambición que en su día, de la mano de Javier Pérez llevaron a este Tenerife a disfrutar de una década prodigiosa (los 90) en la élite del fútbol español.