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Elecciones

Por @juanjo_ramos

En una semana tan importante como la de los comicios catalanes, ese plebiscito montado por los de siempre para que allí no cambie nada salvo el envoltorio, ha habido un par de cuestiones relacionadas con las elecciones en el CD Tenerife.

Para empezar, Raúl Agné eligió en El Día Televisión la vía de la desconexión. Sus argumentos futbolísticos, más bien escasos a la hora de explicar lo sucedido en este inicio de Liga, pasaron a un segundo plano para dar rienda suelta a su rabia por las críticas recibidas. Vaya por delante que escribe uno que no fue la diana principal de sus dardos y que tiene el encaje suficiente como para saber que el asunto puede ser bidireccional. No soy de esos periodistas que reparten y reparten, pero se dañan al recibir una palabra que les disgusta.

Pero sí es verdad que me llamó la atención que usara el manido recurso de subirse al pedestal para separar a la gente de fútbol (profesionales o exprofesionales) de los que no lo somos o fuimos. Vamos, a los que entienden y a los que critican sin saber. Fue una extensión, esta vez nada graciosa, de su teoría de las vacas de Lezama.

Se le notaba incómodo, áspero y, en cierta forma, como si hubiera superado el umbral del cuidado para adentrarse en el mundo del “para lo que me queda aquí…”. Quiero pensar que mi sensación fue errónea y que el entrenador blanquiazul no está perdiendo el tiempo que necesita para enderezar definitivamente la nave en escuchar voces que le predisponen en contra de otros. Sería una torpeza. Creo que Agné no es mala persona, que anda confundido porque no esperaba estos resultados ni las críticas consiguientes. Y que la victoria de Palamós le aclarará el panorama. Yo, desde luego, deseo que así sea. Su bien es el nuestro.

Pero también ha sido esta una semana de las otras elecciones. Las de la presidencia del Tenerife. Parece que Paulino Rivero dará el paso en las primeras semanas de octubre. Será entonces (supongo) cuando escuchemos sus propuestas. Si Pier decide mantenerse en la pugna, también tendrá la oportunidad de contar sus planes. Ustedes, los que sean accionistas, podrán elegir entonces. Si es que no lo han hecho ya como los ocho empresarios que dicen apoyar al primero. Si quieren saber lo que opino, esperen a entonces. Pero sepan, como adelanto, que mis acciones se quedarán en casa. Que no me decantaré por uno de los dos y que, como periodista, es mi obligación no hacerlo. No me veo haciendo campaña. Pero sí contándola.